Hay ocasiones en las que tienes que brincar sobre tu propia sombra

De zapatos, sombras y miedos. A propósito de mi primer aniversario en RedBox

Hace tiempo escribí un texto por un comentario que hizo mi hija mientras estaba jugando. Se puso mis zapatos y me dijo que los quería llenar. Lo que para ella era un juego se convirtió para mí en una reflexión sobre mi responsabilidad de hacer que esos zapatos realmente fuesen algo que valiera la pena llenar.

En estos días cumplo un año en RedBox y es un muy buen momento para preguntarme cómo voy con eso de los zapatos. Reflexionar sobre este aniversario de trabajo tiene propósito; es una oportunidad de recordar dónde empecé, qué he logrado e imaginarme hasta dónde quiero llegar. No ha sido una tarea fácil. Me ha obligado a “saltar sobre mi propia sombra”, es decir, salir de mi zona de confort, enfrentar mis miedos a lo desconocido y a atreverme a creer que soy capaz de aprender y crear cosas nuevas.

Somos seres de hábitos. Preferimos movernos en los ambientes que conocemos y en donde podemos sentirnos seguros. Y siempre encontraremos argumentos para no dar el siguiente paso: “no tengo dinero para ese viaje, no tengo las capacidades para ese trabajo, no tengo tiempo, ya vendrá otra oportunidad”. Pero por otro lado, también estamos hechos para desarrollar, aprender y crecer constantemente en los desafíos. Ese es uno de los anhelos más básicos que nos impulsa como humanos. Cuando aprovechamos el impulso y logramos salir de ese espacio limitado y asumimos los riesgos hacia lo desconocido, es cuando realmente empezamos a lograr cosas extraordinarias.

En el transcurso de mi vida personal y laboral he tenido que saltar esa sombra en repetidas ocasiones. Mi vida profesional había tomado una dirección muy concreta en aviación durante mis diez años en Lufthansa, pero luego tomó un giro inesperado cuando fui despedida porque los cambios en la empresa y yo, ya no estábamos en sintonía. Luego, mi mundo se terminó de poner de cabeza, porque llegaron mis hijos y con ellos, una tarea completamente desconocida para mí: la de ser mamá.

Cuando me embaracé nunca estuvo en mi cabeza el convertirme en “desperate housewife” o “soccer mom”. Había trabajado mucho tiempo, había terminado dos carreras como para dedicarme solamente a mi casa y a mis hijos. Por lo tanto, el recuperar mi desarrollo profesional después de tener niños era muy importante para mí. Pero había pasado tiempo y mi vida corporativa estaba quedando atrás.

Se empezó a abrir el camino que tendría que recorrer: el de lanzar junto con mis socios, los festivales de innovación NewCo en México. Los tres exitosos festivales que organizamos me permitieron establecer vínculos sólidos con el ecosistema de innovación y con ello, conocer a la que ahora es mi nueva familia laboral: RedBox.

Sin embargo, dar ese paso y dar el sí a RedBox me costó trabajo. No por la empresa — desde que la conocí por medio de NewCo, me encantó — , sino por lo que significaba para mí y mi sombra. Todo cambio, incluso el cambio positivo, es innegablemente incómodo, ya que requiere intercambiar la familiaridad de lo conocido por la incertidumbre de lo nuevo. Representaba reorganizar nuestra vida familiar y mi cómodo home-office por un proyecto laboral diferente muy retador. Implicaba enfrentar abiertamente el temor de no cumplir con las expectativas puestas en mí: “¿y si no lo logro? ¿si no puedo balancear y coordinar nuestra vida familiar con mi vida profesional? ¿si le dejo de prestar atención a cualquiera de los dos por estar enfocada en el otro? ¿si fracaso?” Tenía que reunir el valor de brincar mi propia sombra.

Hace un año aproveché una oportunidad. Brinqué. Gracias, Rodolfo Ramírez, gracias Carlos Álvarez, por abrirme la puerta y permitirme la increíble oportunidad de vivir estas experiencias para explorar y construir. Le sonreí a mi sombra al saltar y pronto me di cuenta que el panorama de este lado no es tan terrorífico como parecía. Todos los días son un desafío; pero más que miedo, me da curiosidad hacia dónde me puede llevar este camino. Hay muchas oportunidades para aprender y crecer en mi rol actual.

Creo que al final, estos son los zapatos que le quiero dejar a mi hija para que los llene: la conciencia de analizar si es su temor el que le está haciendo perder oportunidades valiosas. Nosotros, los humanos, estamos diseñados una y otra vez para superar nuestros límites internos y crecer más allá de nosotros mismos. La próxima vez que estés dividido entre un movimiento inminente y los argumentos en contra, ¡detente y analiza! Posiblemente sea solo el temor a dar el siguiente paso el que te está paralizando. Brinca. El resto viene naturalmente.