Luz, cámara, medios, estereotipo

El periodismo en el banquillo*

Tras dos marchas de Ni Una Menos y un paro general de las mujeres, muchos medios aún construyen un estereotipo de mujer sometida a la maternidad, la familia y el cuidado del cuerpo para gustarle al hombre. Opinan: Luis Ventura, Paula Rodríguez, Florencia Alcaraz y Ana Torna.

El fondo blanco. Su piel brilla aunque no está bronceada. Posa de manera provocativa, intentando arrancarse una trikini, con el foco puesto en la cámara. Sus ojos y su cara están cubiertos por su rubio pelo. Mariela Anchipi de Brieva, como aclara la revista, dice: “Cambié mi cuerpo para no dejar de gustarle a mi marido”. Debajo del logo de Caras, un epígrafe: “La mujer de Dady y coach de Nicole Neumann en “Bailando por un sueño” revela los secretos de su nueva figura: running, natación, clases de baile y dieta orgánica. Dice que mejoró su sexualidad y su marido maneja los celos con una psicóloga”. Así fue la tapa de Caras del 25 de octubre de este año la cual generó mucha polémica. En la nota, Anchipi habló sobre gustarse a si misma, de sus logros personales y de su despedida como bailarina.

El periodista Luis Ventura, quien actualmente dirige el sitio web Informante Show, expresó: “el título no responde a la realidad porque después la escuché y decía que primero quería verse bien ella para gustarle a los demás, y está bien porque ¿a quién no le gusta gustarle a los demás?”. Y agregó que el título fue un “cliché” de la revista que intentó hacerlo ganchero ya que Anchipi no tiene venta por sí sola. “Al referir a la mujer de Dady Brieva hablando de él, que es un tipo exitoso, es como que le generas entidad a la nota”, reflexiono, “La Chipi, si vos no sabes que es la esposa de Dady no sé si tiene el atractivo o la popularidad como para que la gente compre un ejemplar”.

La tapa de la bailarina Mariela Anchipi para Revista Caras que generó polémica

Con respecto a tapas como estas, los periodistas de la editorial Atlántida/Televisa se encontraron en una disyuntiva el miércoles 19 de octubre cuando se realizó el primer paro nacional de mujeres y escribieron una fuerte autocrítica sobre su lugar de trabajo, ya que muchas veces no se sienten identificados con la línea editorial del lugar en donde trabajan.

Para la periodista Paula Rodríguez, hay notas que no se publican porque van en contra de los intereses del editor, el jefe o el dueño de la publicación, ya que “no hay procesos limpios”. Y agrega que lo que más le incomoda a un editor es cuando la empresa no le paga a los colaboradores, porque en el caso de la línea editorial, al menos, está la posibilidad de negociar el contenido.

Por su parte la secretaría de género del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) Ana Torna explicó que el comunicado responde al problema de independencia de los trabajadores de prensa con la línea editorial. “En realidad, los trabajadores de prensa no somos la línea editorial de los medios en los que trabajamos y lo que expresa este comunicado de los compañeros tiene que ver con delimitarse con el contenido”, opinó sobre la problemática que se presenta a la hora de tratar cualquier tema en un medio, no solo los de género.

Ventura manifestó que siempre se siente la presión de tener que publicar algo con lo que uno no está de acuerdo. “Vos no podes publicar algo que vaya en contra de los intereses de una empresa. Si no lo tenes claro, no entendes qué es el periodismo”, sentenció.

Para finalizar, la periodista especializada en género Florencia Alcaraz opino que los medios ofrecen estas tapas porque creen que es lo que el público quiere, pero en realidad, lo subestiman. “Hay una revolución de la mujer y cuando nos exponen como objetos, nos vuelven a ubicar en el rol en el que el sistema quiere que estemos”, sentenció. En este sentido, también Torna dijo que el problema es social ya que el régimen en el que vivimos es promotor de los estereotipos. Por tal motivo cree que: “cuando los medios reflejan este tipo de contenidos es completamente normal ya que todo el mundo acepta este tipo de reglas”.

A modo de conclusión, Torna cree que la solución en cuanto a los medios está en la presión de los trabajadores y trabajadoras a nivel organizativo y con un sindicato que los respalde, ya que el foco no va a cambiar porque se le ocurra a un editor. Por su parte, Alcaraz agregó que: “hay que transformar los espacios educativos, para que el periodismo o los publicistas generen contenidos no sexistas”. Resaltó que es importante corregir este problema porque este tipo de tapas con sus títulos representan violencia simbólica, y eso puede llegar a convertirse en violencia verbal y/o física.

*Nota publicada en las páginas 22 y 23 de la revista Domingo nº44 de TEA.