TDAH: LOS HEROES DEL COLE

Según la asociación americana de psiquiatría, el trastorno por déficit de atención (TDAH) es un desorden que se inicia en la infancia y se caracteriza por dificultades para mantener la atención, hiperactividad o exceso de movimiento e impulsividad o dificultades en el control de los impulsos. Para que el niño que padece este trastorno pueda llevar una vida completamente normal es necesario un correcto diagnostico, que descarte otras patologías con síntomas similares. Una vez realizado el diagnostico, lo más conveniente es seguir un tratamiento farmacológico combinado con terapia psicológica y un exhaustivo seguimiento psiquiátrico.

El principal objetivo de los padres de los niños con TDAH es que sus hijos puedan seguir el mismo ritmo que sus compañeros en el colegio, ya que el trastorno por déficit de atención, como su propio nombre indica, reduce la capacidad de concentración de los niños, que ven el colegio como un martirio, unido a la frustración de no poder concentrarse en sus tareas como los otros niños. Desde el ámbito científico está todo claro, pero ¿Cómo es la adaptación de los niños con TDAH a las exigencias curriculares?

La escuela no solamente es el lugar donde los niños aprenden las destrezas académicas básicas, sino que es donde adquieren las destrezas sociales, dicho de forma coloquial, donde hacen amigos. Sin embargo, muchos niños que padecen THDA asocian la escuela con la frustración y el fracaso ante profesores, padres y compañeros. Estas malas experiencias minan su autoestima, produciéndoles un enorme rechazo ante la idea de ir al colegio.

Los estudiantes no son los únicos afectados por este problema. Sus padres también sufren por ello, pudiendo sentirse insatisfechos por como tratan a su hijo el personal docente. Cegados por la preocupación, pueden pensar que los profesores no están esforzándose lo suficiente en ayudar a sus hijos. Analizando este hecho con perspectiva, concluimos que los maestros se hacen cargo de un amplio número de estudiantes, cada uno con sus problemas particulares y hacer frente a todas estas exigencias a la vez no es nada fácil. Máxime cuando la inmensa mayoría de personal docente no ha recibido una formación específica para tratar con estos niños. Es más, incluso los mismos maestros se sienten desilusionados ante la actitud del niño en clase.

Aspectos pedagógicos del TDAH.

Laura Aldudo es profesora especializada en audición y lenguaje. Imparte clase en un colegio de Talavera de la Reina a niños de 4º de primaria y además, da clases de apoyo a niños de cursos inferiores en el mismo centro, por tanto esta muy familiarizada con el perfil de los alumnos que padecen TDAH y su actitud en el aula.

Las diferencias visibles de un niño con TDAH en el aula pueden ser muy variadas, debido a los rasgos y características personales del niño. En relación a las particularidades palpables en el aula, podemos decir que cada caso es diferente e inigualable. Sí es cierto es que existen algunos rasgos que parecen repetirse con asiduidad, por ejemplo su forma de comportarse.

A nivel actitudinal existe una idea generalizada de que se tratan de niños disruptivos, “problemáticos” porque no permiten al docente impartir una clase de manera distendida y normalizada: no logran estar sentados en el asiento, si se sientan no es de forma correcta, solicitan con gran entusiasmo todas aquellas actividades en donde les permitan moverse, se levantan en mitad de la clase, se muestran muy nerviosos a pesar de que se realicen las mismas rutinas de forma diaria, habla con sus compañeros…. Este comportamiento tiene una gran influencia en el aprendizaje, ya que una falta de atención o pérdida de la misma, ralentizará al niño en la ejecución de sus tareas y en muchos casos, no lograrán finalizarlas, repercutiendo todo ello en las posteriores notas.

En el ámbito de la Evaluación, desde el Ministerio de Educación se establecen diversos tipos de adaptaciones curriculares según el alumno y sus necesidades educativas específicas. Cada niño tiene derecho a la elaboración de una ACI (Adaptación Curricular Individualizada) dependiendo de las necesidades que presente. En la mayoría de los casos, se realiza una ACI no significativa, lo que quiere decirse que no se modifican ni los Objetivos, ni Contenidos ni Criterios de Evaluación, estipulados para su edad cronológica. (El verdadero esqueleto de un curso escolar). Sin embargo, la metodología puede variarse sin sufrir modificaciones sustanciales, como por ejemplo, el formato de los exámenes, sustituyendo el método tradicional escrito por el oral, mientras se va redactando por cuenta del tutor o del profesor. La finalidad de no modificar los elementos básicos del método de evaluación y aprendizaje es que el niño no se sienta diferente, sino que experimente la misma evaluación que el resto del grupo- clase.

Además de las adaptaciones que sean necesarias, el colegio pone a disposición de los alumnos con TDAH maestros de Audición y Lenguaje, de Pedagogía Terapéutica y/o de Educación Especial, que junto con el tutor/a del curso, otorgarán pautas de orientación a los familiares del niño, para que estos puedan desarrollarse de manera integral.

Por suerte se empieza a poner nombres y soluciones a estos problemas que parecían no existir en el mundo y hacia que estos niños estuviesen desamparados. Sin embargo, la administración debería tomar más medidas para favorecer la integración y el desarrollo de niños con TDAH y con otras necesidades espaciales en el aprendizaje. Pienso que debería existir una ley que dé cabida de una manera muy precisa a este tipo de trastornos para que así los profesionales sepan cómo abordar esas situaciones y como no, para que los alumnos puedan sentirse totalmente incluidos y normalizados.

Diagnostico temprano, la clave del éxito.

Alonso tiene 8 años y fue diagnosticado de TDAH a la edad de 6 años. Su madre percibía, desde que el niño era muy pequeño, que era muy inquieto. Cuando era un bebe hacia muchos ruidos y movía excesivamente los puños. Aprendió a caminar a una edad muy temprana y, cuando esto ocurrió, era imposible perderle de vista un segundo sin que desapareciese corriendo. Hasta ese momento Alonso simplemente tenía el perfil de un niño muy inquieto. El problema llegó cuando empezó el colegio a los 3 años. No podía acabar las actividades al mismo ritmo que sus compañeros y aguantar las clases y los momentos en los que tenía que estar quieto era insufrible, tanto para él, como para su profesora. Cuando empezó a aprender a leer, no lograba hacerlo al mismo ritmo que sus compañeros, además le costaba pronunciar algunas consonantes como la “R”. Su madre acudió a un logopeda para corregir este problema antes de que el niño empezase primaria y fuese más difícil seguir el ritmo de sus compañeros. Fue la logopeda quien sugirió que Alonso podía padecer TDAH y aconsejó a la madre del niño que lo llevase a un psicólogo. Efectivamente, tras realizarle diferentes pruebas de, el psicólogo diagnosticó a Alonso TDAH. En un principio, se mostraba reticente a medicar a su hijo, ya que los fármacos que se suelen emplear afectan a la hormona del crecimiento, alteran los ciclos del sueño y afectan al apetito. De esta forma, Alonso continuó visitando al psicólogo una vez al mes, que charlaba con él y con su madre, de los avances del niño en el colegio. “En el diagnostico de Alonso fue muy importante el informe de su profesora” relata su madre.

Sin embargo, a medida que fue pasando el curso, tanto la madre, como la profesora de Alonso, se dieron cuenta de que no iba a poder seguir el ritmo de sus compañeros a largo plazo, por lo que finalmente decidió que Alonso siguiese tratamiento farmacológico. A partir del comienzo del segundo curso de educación primaria, Alonso toma dos medicamentos. Medikinet, que aumenta los niveles de dopamina y noradrenalina a medio plazo. Su efecto dura unas 5- 6 horas, lo necesario para que Alonso centre su atención cuando está en clase. Además cuenta con un “rescate”. Un fármaco llamado Rubifen, que le proporciona unas 2–3 horas de concentración y que el niño toma cuando tiene que estudiar algún examen o realizar más ejercicio mental del normal.

Actualmente, Alonso cursa tercero de primaria y está muy motivado. Se ha dado cuenta de que le cuesta más que a sus compañeros concentrarse y sabe que con sus “pastillas de los súper poderes” como el mismo las llama, estudia mucho mejor, durante más tiempo y saca mejores notas. “Solo suspendo inglés, pero porque es un rollo y no entiendo nada”.

Un tratamiento médico eficaz, y sobre todo un programa escolar adecuado, puede ayudar a los estudiantes con TDAH, o con estilos diferentes de aprendizaje, a superar sus dificultades y a lidiar mejor con ellas. Además, permite ayudar a prevenir o reducir muchos de los riesgos emocionales, sociales y académicos presentes en estos estudiantes. Es necesario recordar que la gran mayoría de los maestros en el sistema escolar son personas sensibles, capaces y dedicadas a sus estudiantes, que no han recibido ni la formación, ni el apoyo administrativo necesario para educar con mayor efectividad a los estudiantes que son diferentes.