Portada del Falling into Infinity, de Dream Theater

#Dinileaks: ¿Y la Comisión de Inteligencia?

Se confirma que lo de los #dinileaks no era (es) solo armar files con información pública, sino que hacía (hace) seguimiento a distintos personajes políticos y periodistas. ¿La cabeza de quién debe rodar por este escándalo? Lo más probable es que caiga Ana Jara, presidenta del Consejo de Ministros. Sin embargo, creo que las responsabilidades deberían distribuirse mucho más, digamos, democráticamente.

A estas alturas, ya sabemos que los seguimientos virtuales y/o reales de la Dirección de Inteligencia se hicieron desde el gobierno de Toledo. Por lo que algo debería responder el expresidente, así como Alan García. Sin embargo, sabemos también que al ponernos en modo “quién hizo más reglaje” el que se la lleva es el gobierno de Humala.

Esto coincide con un incremento presupuestal muy grande entre 2011 y 2013. En efecto, la DINI pasó de S/. 18 millones a 110 en ese periodo. Eso hizo sonar algunas alarmas, pero luego de algún pataleo, la cosa terminó pasando piola. Durante los días del escándalo, el Contralor Khoury informó que conocía del manejo presupuestal de la DINI e incluso señaló que 37 millones se gastaban en personal y los otros 73 en operaciones de inteligencia, dentro de las cuales un rubro fuerte era la compra de equipos. El Contralor agregó que no podía adelantar si había irregularidades, porque no había auditado esas compras, pero el titular en medios ya estaba acuñado.

Pero quizá la mayor responsabilidad recaiga en la Comisión de Inteligencia del Congreso de la República. El título sobre controles de la ley del Sistema de Inteligencia Nacional indica que hay control judicial (autorización para los seguimientos o “procedimientos especiales de obtención de información”) y control parlamentario. Según el artículo 36:

La Comisión de Inteligencia puede requerir información clasificada y no clasificada a todos los componentes del Sistema de Inteligencia por intermedio de la DINI, así como puede disponer investigaciones de oficio.

Este artículo también le permite a la Comisión pedir un informe anual y por escrito -con carácter secreto, obvio- a la DINI, como ente rector del sistema, sobre las actividades de inteligencia programadas y ejecutadas. Eso, además del informe que el director de la DINI debe enviarles anualmente sobre su gestión y resultados. Cabe añadir que, como comisión ordinaria, también pueden invitar a funcionarios a declarar.

Esto significa, entonces, que esta comisión del Congreso es la primera línea de control de las acciones de inteligencia, aún cuando sean secretas.

O sea, ¿congresistas Solórzano, Tubino, Salgado, Bedoya, Angulo, Isla, Mora, qué hicieron en el periodo legislativo 2013? ¿No hicieron las preguntas correctas al evidenciarse un incremento presupuestal tan grande? ¿Arrugaron? ¿No se tomaron en serio su chamba? ¿Y en el 2014, congresistas Yrupailla, Salgado, Bedoya, Carrillo, Isla, Mora, Tubino? ¿Y en los años anteriores? Hay una comisión dedicada exclusivamente a inteligencia desde 2006; antes era parte de Defensa Nacional y Orden Interno (además de lucha contra las drogas y desarrollo alternativo).

Sería oportuno y correcto que rindan cuentas y asuman las responsabilidades que les correspondan.

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