El guerrero Samurái es el símbolo último y la personificación del coraje masculino, el honor y la justicia. Dentro del tatuaje tradicional japonés y de la cultura japonesa, el samurái representa los más altos ideales masculinos. El samurái debía seguir un estricto código de conducta, el “bushido”, palabra que quiere decir “el camino del guerrero”. El bushido se basaba en los principios del Budismo Zen, rectitud, coraje, benevolencia, respeto, confianza, honor y lealtad hasta la muerte. Otros ideales a los que el samurái aspiraba eran la autodisciplina, la frugalidad, el sacrificio personal y la nobleza de carácter.

En su faceta de guerrero, un samurái debía comportarse y actuar como si cada día de su vida pudiese ser el último. Si cualquier día de su vida, podía ser el último, el samurái debía tener todos sus asuntos en orden para que su familia no tuviese dificultades tras su muerte. Un samurái no quería poseer dinero, ni tener deudas por la misma razón. Un samurái vivía en el presente, consciente siempre de la condición efímera de la existencia. Por esta razón la flor de cerezo, con su belleza etérea y frágil se convirtió en un símbolo del samurái y de su modo de vida.

Los diseños de tatuajes japoneses protagonizados por samuráis suelen ser muy elaborados y de gran tamaño, cubriendo amplias extensiones del cuerpo, los caracteres “kanji” que representan los principios del Bushido son muy populares también entre los practicantes de las artes marciales. Los samuráis aparecían con frecuencia en las formas artísticas tradicionales japonesas, grabados en madera, diseños textiles, acuarelas y dibujos en tinta, los artistas del tatuaje a menudo encontraron inspiración en estos tesoros artísticos para elaborar sus diseños, así el tatuaje tradicional japonés bebió directamente del arte tradicional japonés.