Ficcionario: Mantramientos

Según las tradiciones judía y católica, dos veces, dos, tuvo que escribir Dios, que esa tarde estaba de buenas, las Tablas de la Ley a Moisés. Semejante esfuerzo no fue en vano: sus mandamientos se han desobedecido durante siglos.

Si hoy preguntáramos al algorismo rampante (que reina pero no gobierna), nos despacharía con una lista breve de 5 tips copiados de Internet. ¿Carece de solemnidad? Da igual, a base de compartirla y repetirla se convertirá en verdad revelada. Palabra de gurú. Con el calor del verano y la edad, los dioses terrenales se han hecho más vagos, googlean o han aprendido a delegar.

-Sea proactivo. Tome la iniciativa. ¿Cuál? No importa. Sólo tiene que parecer diferente, aunque resulte disparatada. Haga cosas, por Dios, haga y haga. ¿Ha oído hablar del éxito de IKEA? Pués hágalo usted mismo. ¿Son suecos y no entiende? Consulte a Google Translate.

-Sea colaborativo. Una vez discurrida la ocurrencia, invite a los demás a participar. Se convertirá en un líder visionario en caso de éxito o podrá dividir responsabilidades si, todo puede pasar, fracasa. Muestre interés –inexistente- por alguna sugerencia ajena y admita que “su implementación se encuentra en fase de estudio”. ¿No suena irresistible? De ese modo irá ampliando sus círculos de influencia. ¿Qué círculos? ¿No ha probado todavía Google Plus?

-Sea emocional. Regale frases inspiradoras. ¿No se le ocurren? Puede tomarlas prestadas de Facebook. Reparta optimismo, eso cotiza al alza ante los jefes, que nunca se plantearán echarle a la calle. ¿A qué calle? Busque en Google Street View.

-Sea visual, no necesariamente sincero. Aporte cordilleras de gráficos procedentes de experiencias ajenas imposibles de comprobar. Cuela seguro. Si consigue deslizar, sin un compromiso explícito, los términos “convertir” o, mejor aún, “monetizar”, le harán la ola. ¿Dónde están las mejores olas? Eche un vistazo a Google Maps.

-Sea pedigüeño, incluso un poco llorón. Pida siempre más medios. ¿No se los dan? Por fin se acabó su problema, se extinguió su responsabilidad y pronto su liderazgo se convertirá en tendencia. Compruébelo en tiempo real en Google Trends.

En cuanto a lo de no matar, no robar, la mujer del prójimo y otras menudencias, ya están reguladas con desigual fortuna en el confesionario y en el Código Penal. Si a usted le da por recorrer el camino del mal, procure que su empeño sea proactivo, colaborativo, emocional, visual y un poquito llorón. Puesto que acabará sus días en el infierno (y probablemente en la cárcel), quizá consiga gozar antes de sus quince minutitos de gloria en Internet.

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