Descartables
Este pensamiento llegó a mi cabeza hace un par de días atrás; no recuerdo con exactitud cuántos, pero desde que se instaló en mi cerebro no pude pensar en otra cosa. “Quizás algunas personas existimos para ser descartables”, pienso desde hace días.
¿Saben lo que es pensar en una sola cosa por días? Bueno, para los que no saben déjenme decirles que es una mierda. Una verdadera mierda. No poder ver una película sin que los subtítulos se mezclen con las palabras que golpean tu mente, no poder escuchar música sin que esta logre extinguir el sonido de las dudas que este pensamiento provoca. Es comparable a un virus, infectando todo a su paso.
“Quizás algunas personas existimos para ser descartables”, pienso nuevamente. Y cada vez que lo pienso cobra más fuerza y más sentido. Sí, me digo para mis adentros, algunos somos así; descartables, efímeros, temporales. Buenos o malos, pero no mucho de ninguna de las dos cosas. Intrascendentes, mediocres, estamos sin estar y nos escuchan sin escucharnos de verdad. Deambulando de un lado a otro, sin pertenecer en ninguno. Y cuando crees que vas a dejar de ser todo eso, caes de nuevo a la basura.
Y la historia se repite. Una y otra y otra vez porque, quizás, algunos solo existimos para ser efímeros. Para ser descartables.
