Comentando: Cuentos regresivos — John Montañez Cortez

Nostalgia

Editorial Lector Complice

Este libro lo compré junto con Breves y Bravos (Luis B. Linares, 2014) y El príncipe negro (Noberto J. Olivar, 2011), en la Filven de 2015. Y agradezco o más bien, me alegro de haberlo dejado en espera por tanto tiempo –como todo lector que se precie jajaja- creo que no lo hubiese podido disfrutar tanto en aquel tiempo, como lo hice ahora.

¿Por qué lo compré pese a no entender bien de que iba? No sé. De un tiempo para acá, he venido notando mi gusto particular por los libros de relatos, cuentos u antologías. Los prefiero a la novela. Hay algo más atrayente en la narrativa corta, no sé, digo yo. En fin, empecemos.

Normalmente con los libros de relatos u antologías, uno no se lleva muchas líneas explicando de que va, así que seré breve: Nostalgia. Básicamente los relatos que conforman este libro están inmersos en eso, la nostalgia; todas las historias son un vistazo a las vidas de personajes tristes, solitarios o arrepentidos de no haber actuado según sus deseos, o de haber actuado de forma errónea. Pero no se queda sólo en el pasado, también los hay que se sienten desplazados o que han vivido sucesos que marcaran sus vidas para siempre.

Los once relatos que componen al libro son de lenguaje y narrativa sencillos, incluso coloquial. Lo que convierte a la lectura en un paseo. Como es costumbre, no todos los relatos pueden llegar a gustar, y aquí quiero hacer un pequeño paréntesis antes de finalizar y hablarles del relato que menos me gustó: “La utopía universal de Jason”

Va de un chico Norteamericano que ve como su tío trata de manera despectiva –racista- a un Mejicano, no lo entiende y la ambigua o nula explicación que le da su tío, lo confunde aun más. Poco después será “abducido” por seres de otro mundo y posteriormente llevado a un planeta donde sufrirá el mismo trato despectivo –racista- por parte de los “aliens”.

Ok, se entiende el asunto, el problema –según yo- es la forma tan directa, tosca, no sé, lo poco sutil de todo el relato, es lo que desentona. Está relatado, como digo, de forma tan directa que en vez de ser una mofa y/o critica –que lo es, no se le quita- se siente artificial, ridículo, absurdo y no en el buen sentido, sino en uno de pena. Si lo que quería el autor era provocar esa reacción, bien, lo logró, sino es el caso…pues, que mal.

Dejando de lado el mal trago que para mí fue éste relato, los demás sí que valen la pena. “Cuentos regresivos” es un libro que bien te puedes quedar, regalar o recomendar, y que a más de uno hará pasar un buen rato o por el contrario, será un desperdicio de tiempo, eso corre por cuenta de quien decida leerlo.

Fecha de lectura 23/03/2017–26/03/2017