Comentando: Historias que espantan el sueño — Fedosy Santaella

Editorial “Santillana -Loqueleo”

Créanlo o no, mis expectativas sobre éste libro eran nulas. Esperaba pasar el rato leyendo -lo que antes de terminar pensaba- simples cuentos de terror para niños: <<Solo serán unos cuentos simples, nada destacables, sencillos, para niños…>>, que error.

En junio de éste año 2016, Fedosy, junto al señor Carlos Sandoval y también Norberto J. Olivar, realizaron una charla. Iba dirigida, principalmente, a las escuelas, pues fue la inauguración del sello Loqueleo en Maracaibo, pero cualquiera podía ir. Y entre tantas cosas, anécdotas, preguntas del presentador y bromas, llego el momento de que el público -lastimosamente escaso- participara. Fue mi oportunidad y pregunté a Fedosy: <<¿Cómo hacer para no limitarse a la hora de escribir terror para niños e igualmente escribir algo bueno?>>. Aclarando que por culpa de este libro fue vetado de varias escuelas, lo cual hizo reír a más de uno, su respuesta, de manera resumida fue: <<No hay que tratar a los niños como unos bobos>>

Primer cuento “Con los ojos cerrados”

Acoto esto, porque se nota que el Sr. Santaella no sólo pregona, sino que hace. Es de aquellos que saben, que aunque están escribiendo algo para niños -el libro marca: <<A partir de 10 años>> no por ende debe ser algo soso, simplón o falto de creatividad; cuyo uso de diminutivos sea mayor al contenido del cuento o del libro entero.

Logra unos cuentos con una atmosfera asfixiante, desoladora, algo siniestra y aún así, no llegan a ser excesivos como para traumar a los chamos. Imagino que por eso empieza con un relato cómico, para luego dar rienda suelta a los terroríficos. 
 
 ¿Recuerdan el sentimiento de extrañeza o temor que sentían cuando veían “Escalofríos” o “Le temes a la oscuridad”? ¿Recuerdan, quizás, estar asustados, pero queriendo más? Bueno, estos cuentos evocan, casi exactamente, ese sentir -en menor medida, claro, pues ya hemos crecido- y te deja con ganas de más.

De los 7 cuentos que conforman este libro, en mi opinión, tres son los que se llevan los aplausos. No son tan terroríficos como para dejar a un servidor en vela durante días, pero sí, como para asustar a los pequeños que se atrevan a leerlos.

Si al menos sientes un pequeño escalofrío que sube por tu cuello, date por satisfecho/a. 
 
 ¿Se lo darías a leer a tus hijos? Yo sí, si los tuviese.

Recomendado.

Fecha de lectura: Febrero 2015 (Sin fecha de inicio, ni final exactos)