Comentando: Papá el escritor — Armando José Sequera

Editorial “Santillana — Loqueleo”

A la hora de buscar libros interesantes, nos llegamos a encontrar con sinopsis muy simples que rápidamente atrae nuestra curiosidad, eso es innegable.

<<Natalia (Naty) le insiste a su papá que escriba sobre las vivencias tan divertidas que ha tenido, el papá insiste en que no, ese no es su campo. Él sólo las cuenta en reuniones de amigo o familiares. Natalia decide entonces tomar el…¿teclado? Y contarnos algunas de las divertidas peripecias que ha vivido su padre>>
 
 Suena interesante y lo es. Uno de los aspectos divertidos de este libro -fuera de las cosas que le pasan a su papá- es que ella nos narre lo que le ha pasado. 
 
 Los relatos son, en su mayoría, entretenidos. No son sólo las situaciones a las que se enfrenta el papá de Naty las que te harán reír, sino él mismo, que llega a ser cómplice de lo que le pasa. Naty y su papá son personajes con los que uno engancha rápidamente. En más de una ocasión estuve de acuerdo con ciertas posturas del papá, como por ejemplo: el uso de las corbatas.

Primer cuento <<Un ladron en Central Park>>. Si éste primer cuento no te hace pelar los dientes, cierra el libro.

Naty por su parte es hija única, algo precoz, le gusta la literatura, habla 3 idiomas…y aquí es donde empiezo con lo que no me gustó del libro.

Personalmente, Natalia me parece un personaje forzado en un aspecto, les explico: el nombrar autores de alto calibre (Cortázar, Borges, Marqués, etc.) y que ella exprese que le encantan, es para incentivar la curiosidad de los jóvenes, animarlos a que los busquen y quizás los lean. Ok, excelente, me parece de lo mejor -y lo dice alguien, que no ha leído NADA de los autores mencionados- ¿pero que a ella le gusten TODOS? Sí, no exagero; a la edad de 12 años, ella expresa que todo lo que ha leído de ellos le gusta -idílico ¿no?-. Y no me tomen a mal, no dudo que haya jóvenes así, pero vamos 1 entre 100. Sin embargo, es hija de un escritor, se podría esperar eso.

Otro punto negativo. Mientras narra tiende a <<irse por las ramas>> -ella lo admite-, de dos a tres páginas contando algo distinto y luego, es que vuelve a lo primero que contaba, lo que en un punto hace bastante tediosa la lectura. El libro marca: “A partir de 12 años”, a la fecha en la que escribo esto tengo 23 y me ladillaba la enorme interrupción que el <<irse por las ramas>> de Natalia provocaba. Puedo entender que, en contexto, éste libro sería algo así como, un ejercicio narrativo para Naty, pero siendo sinceros ¿no creen que un adolescente de entre 10 a 13 años querrá abandonar la lectura más rápido? 
 
Para finalizar y volviendo al tema de la inclusión de autores -en éste caso, nacionales- en algunos relatos, -nuevamente, con el mismo propósito que comente arriba- una cosa es mencionarlos o repartirlos de a 2 o 3 por relato, pero hay un relato donde te los meten de sopetón, casi como una lista de supermercado.
 
En fin. Fue un libro muy entretenido, pero que no volvería a leer, ni formará parte de mi biblioteca personal. No obstante, recuerden que ésta es sólo mi opinión.

¿Recomiendo el libro? Sí. Es una buena opción para iniciar a los jóvenes en la lectura -y la paciencia- y ya siendo adulto, para echarse una buenas risas

Fecha de lectura: 1/04/16 — 7/04/16