Y claro, la quiero

No quiero que me expliquéis lo que significa querer,
 porque ella vino a quitar las interrogaciones de mi existencia
 con una puta sonrisa y un “he apostado todo a ti”.
 Y claro, como no voy a saber lo que es querer
 si después de todo me abrazo en medio del infierno
 y con tono de sensualidad puso mi vida patas arriba.

Porque ella es capaz de sacudir tempestades en corazones sin amarrar
 y de despertar la pasión en amores con fecha de caducidad
 cuando se gira y les mira directamente a los ojos.

Y es que la he visto pintando de alegría mis poemas
 y con sus propias manos ha matado de envidia a toda musa
 que hubiera o hubiese derramado mi sangre en el pasado.

Me niego a la existencia del karma,
 porque esa cuasiperfecta achinada mirada de su despertar
 no es merecida por un simple y vulgar sin esperanza.
 Y tampoco lo de respirar de su aire y beber de su saliva
 es algo digno para cualquier mortal.

Os podría contar la forma en que se pone las bragas,
 la libertad de su culo caminando por la habitación,
 las formas dibujadas en mi espalda con sus cosquillas,
 lo sexy que por las noches se prepara para mí,
 lo bonita que se pone para robarme un beso de puntillas,
 o la coordenada donde rozarla para provocar su gemido.

Pero no me expliquéis eso de la acción-reacción
 porque cuando ella me muerde el cuello
 tiemblan las paredes y los muelles de la cama
 porque ya conocen lo que sucederá.
 Y claro, es capaz de poner en duda cualquier teoría
 cuando juega a parar el tiempo entre sus piernas
 o a asesinar entre risas a la velocidad de la luz.

Y es verdad eso de que el amor se sirve en plato frío
 y que un abrazo vale más que mil palabras
 y que más vale ella en mano que cientas volando
 y eso de que si la busco la encuentro
 y que a quien buen árbol se arrima buena felicidad le cobija.

Eso sí, no me vengáis con la historia de la luna y el sol
 porque ella ha provocado eclipses en los días más nublados.
 Y es que con ella me da igual si es noche o día
 porque la luna se esconde en lo oscuro de su melena
 y el sol sale por las mañanas sobre la ladera de sus pechos.

Ella y yo no somos nada y a la vez lo somos todo,
 se ha convertido en el todo de mis pensamientos.
 Y es que la pedí que me quisiera una hora
 y ahora vivimos en una prórroga ilimitada
 y abrazos de después a altas horas de la mañana.

Y claro, la quiero
 porque la he visto sumergirse en mis problemas
 con la única puta razón de sacarme de ellos,
 porque se ha bebido de un único trago mis copas de lágrimas
 y se ha enfrentado a muerte con todos mis gigantes.

Y claro, es cierto eso que me vinieron a decir:
 eso de que si ella me toca yo vuelvo a pecar.

https://youtu.be/odzYp6BLH-g

SRV. Por los siglos.

http://porlossiglos.wordpress.com/


Originally published at porlossiglos.wordpress.com on November 30, 2014.