ALIEN: Covenant

Contemporánea a Star Wars, la saga ALIEN ha evangelizado a miles de fanáticos desde su primera entrega en 1979, claro, alcanzar el éxito y masividad de la creación de George Lucas es muy difícil, pero, sin ser menos, ALIEN es un jugador indiscutible en la ciencia ficción del séptimo arte y un clásico en lo que respecta a historias galácticas y de terror.

ALIEN COVENANT es la secuela de PROMETHEUS del 2012, también dirigida por Ridley Scott y precuela de EL OCTAVO PASAJERO (1979) joya que lleva también la firma del gran Scott (Blade Runner, 1982).

A primera lectura, muchos dirán que la historia es similar a alguna otra de las entregas de la saga, pero, sin lugar a dudas, recupera la esencia básica del relato inicial y vuelve a filosofar sobre la creación de las especies, la evolución y la muerte de los no aptos o más débiles.

Nuevos xenomorfos inspirados – según Ridley Scott – en algunas especies marinas, el tiburón duende entre otras. El ser dios, la ambición y la «paternidad» como ejes de la narrativa intentando excusar el accionar vil y cruento de alguno de los personajes.

Michael Fassbender nuevamente en la piel del androide, esta vez llamado Walter y mejorado comparado con su antecesor, que acompaña a la tripulación de la nave «Covenant» y que junto a «Madre» velan para que todo funcione como un reloj suizo.

El rol de la heroina femenina al mejor estilo de la Teniente Ripley (Sigourney Weaver) esta vez es encarnado por Katherine Waterson y lo hace de una manera feroz y temeraria, al mismo tiempo lucha para no bajar los brazos ante la situación trágica que vive casi toda la tripulación.

Excelentes efectos, escenas altamente horrorosas, criaturas salvajes y despiadas, sangre y gritos hacen de ALIEN COVENANT, una digna película que anticipa, según su director, a dos entregas más de la saga.