Salgan a la cancha y jueguen. Esta simple orden que habrán escuchado miles de veces, en distintos idiomas, los 11 alemanes y los 11 argentinos que pisarán el césped del Maracaná minutos antes de las 16, probablemente hoy tenga más de orden (aunque en otro sentido) que de simple. Sólo uno de esos 22 ha estado antes en una situación similar. Se trata de Miroslav Klose, quien tampoco está confirmado como titular y hace 12 años, con 24, estuvo en la última final de su Selección, cuando cayó 2-0 ante Brasil. La mayoría de los demás puede hasta haberse cansado de levantar trofeos, ganar medallas, disputar encuentros decisivos con sus clubes de turno o hasta con la camiseta de sus respectivos países en torneos Juveniles o Juegos Olímpicos. Nada semejante al encuentro de hoy. Por eso, además de salir y jugar, existirán circunstancias, variables, imponderables, sentimientos, estrategias de ambos lados a tener en cuenta en cualquier análisis.
Defensas altas
Como se puede ver en el tweet citado, un denominador común entre el último campeón, España, y los dos actuales finalistas es la solidez atrás, cada uno a su manera. Argentina nunca empezó perdiendo en este torneo, mientras que Alemania sólo estuvo en desventaja 8 minutos frente a Ghana, en el ST, cuando los africanos habían pasado de un 0-1 a un 2-1 y luego, el ahora máximo goleador en mundiales estampó el 2-2 final. No es casualidad este dato. Mientras que el equipo de Sabella fue encontrando solidez defensiva agrupando más gente en el medio y a lo ancho, adelantando la línea defensiva, no con el fin de presionar más arriba sino de mantener lejos de su propio arco al rival, Joachim Löw ha diseñado un sistema para que el contrario caiga en el error de manejo lo antes posible y bien lejos de Neuer. La presión sobre los marcadores centrales o mediocampistas es usual, para así recuperar y tomar el control de la pelota y del juego, salvo que también se pueda ejecutar verticalmente y llegar en dos o tres toques a la zona de peligro, algo que padeció Brasil como nunca antes ningún equipo poderoso. Luego llegan los rendimientos individuales. Kroos y Khedira son esenciales en este esquema teutón, Hummels y sus 25 años han ofrecido una gran versión en la última línea, complementado por Boateng, y el arquero del Bayern Munich ha sido el mejor en su puesto, con las manos, los pies y la cabeza, eligiendo correctamente cuándo salir y quedar como “líbero”, cuándo cortar centros y cuándo esperar agazapado. Mientras que su par argentino, Romero, aunque no tenga esa cualidad de anticipar y salir, ya sea en pases razantes o a la hora de cortar centros, en el resto ha rendido con creces, sin contar los dos penales atajados contra Holanda. Por su parte, Demichelis ha sido ideal para la idea de esperar más arriba cuando el balón lo tiene el rival y Garay se convirtió en EL hombre de la defensa: impasable por arriba, llegando a cortes trascendentales por abajo, sin miedo de revolearla en momentos complejos pero tratando de salir por abajo. El termómetro de este sistema es Mascherano, quien ha mostrado un enorme despliegue físico y gran timing para cruces salvadores al borde del área o mismo dentro de ella, aunque también con quites en mitad de cancha (ver cómo nace el único gol frente a Bélgica). Biglia ha sabido ayudarlo más que Gago y jugar con dos volantes externos ha provocado un mayor equilibrio a lo ancho, la gran diferencia entre la primera fase y el resto del torneo.
Factor Messi
Le robo el término al Sr. @pgerchunoff, a quien tuve la suerte de conocer durante este Mundial. ¿El 10 argentino está ante el partido de su vida? Seguro, como los restantes 21 players. La diferencia es lo que él puede influir en un partido. De hecho, ya está haciéndolo. Para muestra, basta un botón… O una declaración:
Löw sabe el riesgo de tener enfrente al mejor del mundo y se prepara para “neutralizarlo” (como si fuera esto posible). La gran pregunta es si el esquema argentino, como puede cerrarle caminos en ataque a Alemania, también puede facilitarle al rival la misión defensiva más difícil. ¿Por qué? Porque dando por hecho que Leo gravitará en el juego, la pregunta es dónde lo hará. Cuanto más lejos de Neuer, mayor negocio para los europeos. Hacia allí creo que apunta esperar a Di María hasta el final y sobre todo mantener a Lavezzi en cancha. Si jugara Fideo, no creo que sea tan determinante por sus gambetas en velocidad y piques constantes, sino porque liberaría a Messi un poco de su función de tenencia del balón en el medio para que pudiera inclusive practicar su propio eslalon fulminante (ya hizo uno en el Maracaná en el debut vs. Bosnia). Dos cuestiones referidas a esto:
- En la semi, aunque poco se mencionó el tema, De Jong le hizo marca personal durante 62' (hasta que salió fundido) a Messi. Así fue como en los primeros 8' y aún con la pelota en poder argentino, el 10 ni siquiera la tocó y hasta llegamos a ver fotos de los holandeses con línea de 6 atrás. Error. A Los 5 se sumaba el mediocampista cuando Leo se iba hacia adelante, justamente para despejar la zona media. Esto no pasará hoy.
- Lo que más le ha dolido a Alemania en el Mundial, además de contraataques que lo encuentren mal parado, es para mí lo que será la clave ofensiva del día: los pelotazos (bien dirigidos) a espaldas de los defensores por medio de los mediocampistas (en Francia ejecutaron muy bien esto Pogba y Cabayé) a los delanteros que salían disparados al límite del offside. Para eso, primero se debe romper la asfixia de la línea de volantes alemanes y, segundo, deben haber buenos lanzadores. Messi es uno, pero con Di María al límite físico, me gustaría verlo correr más que asistir. Masche también tiene precisión en el envío largo, mientras que Biglia no ha tenido oportunidad de demostrarlo aún. Hoy puede ser un buen día. Angelito tiene esta virtud (Enzo Pérez, de jugar, puede hacerlo como en aquel pase excelente al Pipita en San Pablo) y no lo lleva a arriesgar tanto su cuerpo, mientras que Lavezzi (supo picar alguna vez al vacío en el Arena Corinthians, para lo que tampoco debería estar pegado a la raya) e Higuaín tendrán que moverse como nunca. En este último caso, el 10 sí podría influir con sus pases virtuosos, a lo Maradona con Burruchaga en el ‘86.
Estilo alemán
El rival de hoy, en ataque, posee una asimetría que se profundiza si Klose está en cancha: ataca mucho más por derecha, ya que el defensor Lahm tiene mucha más vocación ofensiva que su par Howedes. Con el Nº 11 de titular, Muller arma un gran tándem con el lateral derecho, aunque Özil queda más relegado en el otro sector. Esto lleva al enganche del Arsenal a sumarse a veces al juego del medio (todos se mueven en la Mannschaft), aunque hace un gran esfuerzo a la hora de defender cubriendo espacios a la izquierda de Kroos. En cambio, con Schurlle en cancha, Muller se libera y al ser el único punta, puede aportar por el sector que hoy defenderá Zabaleta mayores opciones de ataque. Mientras esto no ocurra, el lateral derecho argentino puede ser la principal salida del equipo de Sabella.
En tanto, Schweinsteiger se ha acostumbrado a ser ese 5 retrasado con gran dominio del balón y mejor visión aún. No se caracteriza por su marca férrea, pero si el equipo de enfrente supera la presión de los dos volantes internos, se mete bien cerquita de los dos centrales, igual que Masche en Argentina. El Nº 7 se ha convertido en el conector de todas las líneas del equipo. Atacan todos, defienden todos. Pocas veces la revientan en la salida. Eso no quita otra gran virtud de los europeos: el pase entre líneas. Si los centrales no anticipan a Muller o Klose y los dos volantes defensivos no están 100% concentrados y bien ubicados, las transiciones del rival pueden generar grandes dolores de cabeza.
Por último, nombré recién a Muller y a Klose. Entre ambos suman 26 goles en Mundiales, 7 de ellos en esta Copa. Todos tratan de llegar y no de estar. Ventajas de jugar a lo mismo hace 6 años, a diferencia de Argentina. Para colmo, este plantel alemán parece estar en el punto de cocción ideal, así como ocurrió con España hace cuatro años. Arquero sólido y con experiencia, el líder en su momento de mayor madurez (casi 30 años), volantes interiores jóvenes y de gran porte físico y los externos ya en su segunda WC y también con resto como para jugar así como para correr y marcar. Todo amparado en una política de estado envidiable, como bien marcó ayer Varsky en su columna.
Pelota parada
Alemania ha marcado vs. Portugal, Ghana, Estados Unidos, Francia y Brasil tantos provenientes de un centro al área a raíz de un córner o un tiro libre. Argentina hizo lo propio contra Bosnia (en contra de un defensor rival) y Nigeria. En encuentros que se definen por detalles (las finales suelen entrar en estos casos), el juego aéreo puede resultar fundamental.
Cierre con reflexión
Soy de Boca. He disfrutado demasiado a Carlos Bianchi y a su estilo impuesto en la década pasada. Me ha tocado vivir innumerables noches de Copa (Libertadores) y en la mayoría de ellas festejar al final. Eso no me quita la objetividad que hay que tener como para notar la importancia de un club como River en esta selección. Nunca había visto a Argentina con un sistema y una estrategia tan similar a la del Virrey en sus épocas doradas con la azul y amarilla como en los partidos vs. Bélgica y Holanda. Claro que el fútbol ha evolucionado desde entonces y yo, dicen, también. Desde ese momento a la actualidad, a mí me ha tocado entender que ya no tengo 15 años y al fútbol le ha tocado conocer quizás su mayor evolución, de la mano de Pep Guardiola. La Selección nacional hoy puede coronarse con un estilo que se seguirá utilizando (y hasta puede seguir triunfando) pero que ya no marcará las futuras horas en este deporte. Respeto a Sabella, su trabajo, su idea y me gusta que se haya plasmado en este equipo, a diferencia de los primeros partidos. Lo que no puedo olvidar es que Argentina podría jugar aún mejor y aprovechar de otra manera a Messi y sus compañeros de ataque. No es imposible. Habrá que tomar nota para futuros procesos. Espero que no sea demasiado tarde. Brasil puede dar cuenta de lo que ocurre si no se cambia a tiempo. Me gustaría que así como Neymar admitió sin tapujos que Leo es su espejo a seguir, no tuviéramos vergüenza en decir lo mismo sobre el proyecto de España o el de Alemania. Se ha llegado a la final con un grupo de jugadores que en su enorme mayoría ha pasado por la mano de Pekerman (o colaboradores) en las Juveniles. Si no observamos que esto es una muestra de que hacer bien las cosas trae grandes resultados (incluya esto o no una Copa del Mundo en las vitrinas), entonces todo nos costará un poco más de aquí en adelante. Sin embargo, en este día histórico para el deporte argentino, la incidencia y el mérito de Pachorra es innegable y hay que reconocérselo. El equipo que tenga la precisión necesaria (incluyendo el área rival) y sepa ejercer mejor la presión en el mediocampo será, imagino, el que más allá de proyectos, dirigentes, estilos y merecimientos se quede con el Mundial de Brasil 2014.
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