Seis meses después del huracán Maria

Hoy, hace seis meses, el huracán María devastó a Puerto Rico y a las Islas Vírgenes de los Estados Unidos.

La recuperación de las islas ocurre, pero a paso muy lento. Más de 100,000 personas aún viven sin electricidad. A miles les falta agua potable. Y Puerto Rico ha recibido solo una fracción de la asistencia financiera solicitada del gobierno federal. Todavía no se sabe cuántas personas han huido de Puerto Rico debido a la tormenta, ya que muchos han buscado refugio en los Estados Unidos continentales con familiares y amigos. Y es posible que nunca sepamos la verdadera cantidad de personas que murieron a causa del huracán Maria.

En los meses después de la tormenta, he luchado mucho para asegurar que las islas tengan los recursos necesarios para su recuperación, y mejorar la supervisión federal de los esfuerzos de recuperación. Las necesidades allí todavía son enormes, y la ayuda de nuestro gobierno federal ha sido muy poca y muy tarde.


Más de 300,000 personas en Massachusetts tienen vínculos con Puerto Rico — y mientras llegaban los informes del daño, muchos se preocupaban cada vez más. Nueve días después del huracán Maria, me reuní en Worcester y Springfield con líderes de la comunidad, oficiales electos locales, y ciudadanos preocupados. Ellos contaron historias de amigos y familiares en la isla que luchaban por sobrevivir.

Días después, me uní a algunos de mis colegas del Senado para asistir a una sesión informativa en la sede central de FEMA en Washington sobre la situación en Puerto Rico y las Islas Vírgenes de los EE.UU. Preguntamos, “¿Cuál es el plan?”, y no nos dieron una buena respuesta. Incluso en esa etapa inicial, era claro que había una desconexión entre lo que estábamos escuchando de la gente en las islas y lo que escuchábamos de los oficiales. Nuestro gobierno federal le dijo al público que “no existían necesidades insatisfechas” mientras que miles de puertorriqueños luchaban por sobrevivir sin alimentos, sin agua, sin electricidad, sin medicamentos, y sin una manera de informar a sus seres queridos que estaban vivos.

Mientras Puerto Rico luchaba con el impacto de la tormenta, también estaba luchando con sus deudas. Y los buitres de Wall Street inmediatamente comenzaron a rodear, con la esperanza de recobrar ganancias de la ayuda federal designada para la isla. En una manifestación en Capitol Hill, solicité alivio de la deuda para Puerto Rico, y más asistencia para la isla.

Desde el principio, fue difícil obtener buena información sobre la situación en Puerto Rico — incluso la cifra de muertes. En octubre, encabecé un grupo de senadores y congresistas pidiendo un recuento exacto de muertos. Seis meses después, las cifras aún no se suman. La cifra oficial es de 64 muertos — pero los informes indican que la verdadera cifra probablemente excede 1,000.

En noviembre, me reuní con la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz. Se suponía que ella debía testificar ante la Cámara de Representantes, pero los republicanos en el comité cancelaron la audiencia en el último minuto. Entonces, la alcaldesa vino a mi oficina para darme una actualización sobre la situación en Puerto Rico y las Islas Vírgenes de los EE.UU. Hablamos sobre cómo la falta de electricidad y el acceso al agua potable causaban muertes.

Ese mes, también presenté un plan integral con el Senador Bernie Sanders y nuestros colegas para abordar las necesidades humanitarias en Puerto Rico y las Islas Vírgenes de los EE.UU. La legislación es un “Plan Marshall” que aborda todos los aspectos de la recuperación de las islas y provee las ideas audaces necesarias para lograr una recuperación exitosa, sin forzar a los territorios a asumir más deudas.

A principios de 2018, encabecé un viaje a Puerto Rico con miembros de la delegación congresional de Massachusetts para ver por nosotros mismos la devastación causada por el huracán María y qué más se podía hacer para ayudar a los esfuerzos de recuperación de la isla. Visitamos un hospital de niños en San Juan. Visitamos un centro de salud comunitario y recibimos información de los oficiales de la isla. Nos reunimos con voluntarios de la policía estatal de Massachusetts y visitamos un refugio en Canóvanas.

Mientras estuve en Puerto Rico, vi a otros ciudadanos estadounidenses enfrentando desafíos increíbles: cables eléctricos en las calles, agua que le hacía daño a las personas y niños desamparados. La gente me dijo lo difícil que ha sido, y yo les prometí que lucharía por ellos en el Congreso.


Sigo luchando por Puerto Rico. Sigo luchando por asistencia federal para restaurar la red eléctrica de la isla y por vivienda adicional para la gente que perdió sus hogares en la tormenta. Estoy luchando por el acceso a los servicios de salud mental y por los estudiantes universitarios que quieren continuar con su educación. Estoy luchando para garantizar que cada centavo de ayuda federal para desastres llegue a la gente necesitada, y no a los buitres de Wall Street. Estoy luchando por audiencias en el Senado sobre los desafíos que enfrentan los sistemas educativos y de salud de Puerto Rico y de las Islas Vírgenes de los EE.UU — casi 200 organizaciones se han unido a mis colegas y a mí en esta lucha. Yo seguiré luchando por el alivio de desastres y de la deuda de Puerto Rico.

En los últimos seis meses, hemos progresado poco a poco, pero aún tenemos un camino largo por recorrer — y yo estaré justo al lado de nuestros hermanos y hermanas de Puerto Rico y de las Islas Vírgenes de los EE.UU en cada paso del camino.