Jornada 5: Piqué y Godín, la luz en la sombra

Cuando terminó la 5ta jornada de La Liga Santander, me quede un sabor muy amargo en la boca gracias a el nivel defensivo que fue presentado por la mayoría de los equipos. No es que hayan habido muchos goles, pero casi todos los que si hubieron fueron gracias a algún déficit presentado por las zagas titulares en muchos de los partidos.

El único equipo que no recibió gol esta jornada fue el Sevilla, y solo porque el gol de Alex Alegría fue injustamente anulado por supuesto fuera de juego. Fue muy mala la presentación de la defensiva de la UD Las Palmas, que encajo 4 ante una Real Sociedad que apenas está empezando a tomar vuelo, y del Málaga, que aunque solo encajo un gol éste fue prácticamente regalado por la mala marca en un centro y un error de Kameni.

Luego está el Real Madrid que aunque tuvo un partido un poco flojo en el primer tiempo, más que nada por la lesión de Casemiro y la falta de Modrić, hubiera sido normal que ganaran el encuentro frente al Villarreal por la cantidad de peligro que provocaron en la segunda mitad. Pero no fue así gracias a un error grave de Sergio Ramos donde, por segunda jornada consecutiva, estiro sus brazos para evitar que la pelota llegara al arco de Kiko Casilla.

A pesar de que la mayoría de las defensas tuvieron malos momentos en sus respectivos partidos de esta jornada, quiero resaltar el partido de 2 jugadores. Gerard Piqué y Diego Godín.

Ambos son considerados dentro los mejores 5 centrales del mundo. Y con mucha razón. Pero el encuentro entre el Barcelona y Atlético de Madrid impidió que ambos se llevaran el reconocimiento gracias a la exhibición de Iniesta, el gol de Correa y la lesión de Messi.

Fue impecable la manera en la que ambos defendieron. Gerard hizo lo que sabe hacer, que es atacar desde atrás, pero cuando le tocaba bajar, jugo como de esas veces que te hace reír después de sus impecables barridas. Incluso, cuando Yannick Ferreira Carrasco tenía solamente al inexperimentado Sergi Roberto al frente, me pude dar cuenta como se intercambiaba posiciones con Piqué para que éste pudiera intervenir y el lateral como consecuencia tomaba la posición de central. Hubo un momento en la segunda parte donde el central catalán se barrió 2 veces en cuestión de 5 segundos para detener 2 ataques que me hicieron sonrojar por lo perfectas y elegantes que fueron sus intervenciones. Muy pocas veces se verá un partido así en los que, como muy bien lo dijo Albert Moren, “Esos en los que cuando el resto se aferra al chaleco salvavidas, Gerard agarra la tabla de surf.” Por desgracia para el catalán, solo se necesitó una caída de su tabla de surf para que el tiburón se lo pudiera comer.

Por el otro lado, Diego Godín también salió a hacer lo que sabe hacer. Tuvo un partido muy limpio donde replegaba y dirigía la zaga blanquiroja con una jerarquía impresionante. En el juego aéreo nadie le hizo sufrir, como es normal. Y con un apoyo de Filipe Luis y Savic en cada lado del central, fue muy difícil ponerlo nervioso. Su batalla con Luis Suarez no fue tan vistosa como en otras ocasiones, y eso es en parte porque, con un Messi más central, el encuentro entre ambos uruguayos no fue tan recurrente. Y cuando si se encontraban, con el balón en los pies de Iniesta o Neymar, fue muy difícil provocar peligro porque los colchoneros se encerraban tanto en su arco que Luis no podía ni intentar desmárquese ante un agresivo Godín.

En fin, un partido tan completo de ambos centrales solo se podía sellar con una oportunidad de gol para cada uno. Ambos son defensas, y ambos tuvieron las últimas oportunidades de sus respectivos equipos para cambiar el marcador. Eso también demostró que querían reivindicarse por el gol que cada uno recibió, y con su calidad, casi lo logran.

Piqué, cerca
Godín, probando a Ter Stegen