Lo ‘infotografiable’
Me encanta hacer retratos, fotografiar a la gente sin que se dé cuenta, cuando está desprevenida, es mucho más natural. Muy poca gente sabe posar ante una cámara, y con posar no me refiero a lo que hacen las modelos con esas poses tan forzadas y estrambóticas. Con posar quiero decir adoptar una posición natural cuando van a tomarte una foto, que no fuerces la sonrisa (muchas veces sin ganas), ni la postura, simplemente que te dejes fotografiar como eres tú realmente, como si no te estuvieran sacando una foto…
Pero he aquí lo realmente difícil para el fotógrafo, ¿cómo podemos captar la esencia de una persona en una foto, sacarla como es realmente?
Podrías sacar 200 fotos, 1000, qué más da, por muchas tomas que cojas nunca vas a poder expresar realmente en una foto el sentimiento que caracteriza a esa persona fotografiada en ese momento. Lo he intentado muchas veces, de verdad, pero no soy capaz de captar el sentimiento de culpa, de profunda tristeza, de satisfacción, de orgullo, de amor… Y no puedo hacerlo porque básicamente, cada persona tiene una percepción distinta y totalmente subjetiva de la realidad y, por tanto, de lo que ve en una foto, y depende de su experiencia previa. Cada persona que ve una fotografía tiene una sensación totalmente distinta a las de otras personas que ven esa misma foto, porque han vivido situaciones diferentes en la vida y por ello perciben de distinta forma el sentimiento de culpabilidad o de pesar.
Siempre voy a tener esa sensación de ansiedad ante la imposibilidad de poder tomar una foto cuya esencia sea captada por igual por todas y cada una de las personas que vean esa foto. Aunque yo quiera mostrar intranquilidad en el rostro de una persona, a alguien puede parecerle que tiene algún dolor físico por la complexión de su rostro, por ejemplo. Nunca voy a poder llegar a todo el mundo de la misma manera aun expresando una idea simple, pero… ¿no es esto, a la vez, lo bonito de la fotografía? Poder producirle una sensación distinta a cada persona que contemple tu foto. Es fantástico. Sólo con que una persona llegue a captar lo que quiero expresar en la fotografía, me daré por satisfecha porque he conseguido mi objetivo: expresar un sentimiento a alguien y crear una sensación distinta a cada persona.
