Hoy una niña me envió un e-mail.

“Nunca serás feliz con él”

No le contesté, solo me quede mirando la pantalla y pensando en que hubiera pasado si esa niña siguiera aquí presente en mi día a día.

Niña, aunque no creo poder verte en el futuro, te escribo lo siguiente: “la felicidad es algo que se desarrolla y se va nutriendo con cada segundo que pasa. No espero una relación de cuentos de hadas, no espero ser eternamente feliz, solo quiero estar en paz. Tuviste tu oportunidad de elegir que querías en la vida, lo elegiste y yo tome un camino diferente. Vive tu vida y deja en paz la mia.

Si algún día te vuelvo a ver, además de querer romperte la cara a golpes, solo te pediré que me dejes en paz, porque cada rabieta, palabra o motivo que me des para golpearte o para querer hacerme regresar a ese lugar, solo me darán la razón en la decisión que tome cuando te deje en el estrecho de Magallanes, cuando nos lanzamos y yo, la <<Cobarde>> como me llamas, decidí nadar a la orilla y vivir.

¿Quieres decirme algo? Dilo, y aunque lo grites ya no te escucharé porque cada cosa que salga de tu boca solo hará que te ahogues más y más en el fondo del estrecho… En lo profundo de las aguas que limpian nuestras almas”.

Aunque no le sepa decir, fue un alivio para mi deshacerme de mis otros yo. La realidad no es algo a lo que deba temer, quiero seguir enfrentándola, y aunque me rompa en pedazos, seguiré. Y tú, serás a la primera que derroté.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.