Cómo acabé siendo el “Malo de la película” en el poster que yo diseñé.

Y acá estoy siendo literal. No me estoy tirando al drama, afortunadamente. Como hemos platicado en un par de posts anteriores que encuentran acá y acá, los procesos de la mercadotecnia de entretenimiento que hacemos en Showbeast son a veces sinuosos e inesperados. Si bien el resultado generalmente funciona para todas las partes, las anécdotas detrás de cada poster o trailer quedan ignoradas para el espectador común que es seducido por esos materiales, que si todo sale bien, los convencemos a que se metan a la sala, al teatro o que ponga la serie de TV que estamos promoviendo en tal o cual momento.

Al ser director/editor/escritor/diseñador me ha tocado la mayoría de las veces estar obvio detrás de las cámaras y teclados. Aunque ha habido varias ocasiones donde he acabado siendo “modelo de manos”, y como ahora, de ojos. Plop. (No estoy contando la vez que me disfracé de Mara para el poster del Festival San Sebastián que quedó finalista…) A veces por presupuesto o a veces porque es más fácil hacerlo que explicarle a alguien lo que se necesita he entrado al quite para resolver artes que de otra manera se van en tiempos o costos. Así, me ha tocado hacer/salir en campañas de servicios online, de libros, un supermercado, una peli de horror y un modesto etcétera fotografiando mis bien cuidadas manos.

Quizás me habrás visto en películas tales como “Exorcismo en el Vaticano” donde retoqué mi mano con catsup y cachos de jamón para después adelgazarla y ponerle uñas, para que pareciera el stigmata de la protagonista. Taquilla de casi $50 millones de pesos. Nada mal. Por otro lado, al no tener un Mara a la mano, decidí retocarme yo para una de las propuestas ese año para el cartel Horizontes Latinos del Festival de Cine de San Sebastián. Este poster fue finalista pero gané al final con otro. #Winning.

Ahora, debido a un extenuante trabajo de diseño y retoque para la película Paraíso Perdido de Videocine no hubo mejor solución a que me fotografiara yo mismo para ponerme dentro del personaje del villano de la película. Decenas de fotografías que había del actor real “no daban” con la intención del poster y la precisa instrucción del director de la misma, Humberto Hinojosa.

Pero antes de llegar al poster final, hubo otras propuestas. Oh sí que las hubo… como parte del proceso las compartimos para después analizar de manera técnica cómo llegamos al retoque del arte que se ve en la calle y en los cines.

La primera tanda, de hace más de un año, mostraba incluso la posibilidad y exploración de otros nombres. Mis preferidos siempre fueron los 3 de la última columna.
Una segunda tanda de artes nos había ya perfilado la idea de que los protagonistas, mostrando mucha piel, serían el elemento primordial del arte, dejando a la ISLA y al VILLANO como elementos de fondo.

Más adelante en el proceso, ya entrados en varios meses, nos dimos a la misión de hacer varios testeos para definir paleta de colores y elementos finales para tambier unificar los criterios de los productores, director y el equipo de la distribuidora. Tarea nada fácil en esta película.

Al final con todos contentos y definidos sobre el boceto final, nos preparamos para desarrollar el retoque final para producción. Cosa que requirió de toda la técnica Hollywoodense de retoque y composición que usamos en Showbeast.

Cielo, isla, mar.

En el mar, retocado de 7 fotos, la vida es más sabrosa.

Ocho fotografías y una plasta de color base para el cielo permitieron crear el fondo, la isla, mar y tormenta para el poster final. Pequeñas porciones de cada foto fueron usadas para usar texturas, armar una isla en alta resolución con palmeras, tierra, reflejos, bruma y todo lo que necesitaba el poster para conseguir una composición de fondo que no proporcionaba una sola foto.

Sálvense los buenos… y las buenas.

Dos fotos fueron necesarias para armar a la estrella Ana Claudia Talancón. Al cuerpo con ropa mojada al que desgraciadamente no se le veía la cara se le puso la cabeza y pelo de otra foto de la sesión de playa. Después, ya sobre la composición de ella hubo que elaborar el retoque cosmético clásico para definir figura, crecer un poco de boobs y retocar pieles para dejarla guapa pero en peligro.

Para el actor principal, el galán Iván Sánchez, el camino no fue menos difícil. Acá partimos de un still de la película, o sea un frame, una foto que sale directamente de lo que se ve en pantalla grande. El problema principal es que a diferencia de una foto fija tomada en sesión o con la velocidad adecuada de cámara, acá el sujeto está en permanente movimiento, y aunque parezca a simple vista que luce estático la realidad es que está fuera de foco! Cosa que tuvimos que retocar intensivamente para igualar textura y colores contra su pareja de poster. Y ya entrados en gastos, observen que ni siquiera está completo en la parte de abajo donde una pleca negra que genera la cámara de cine corta el cuerpo que tuvimos que completar para nuestro arte.

Ya compuestos los dos actores principales, nos dimos a la tarea de igualarlos y texturizar las pieles para que pareciera que tenían moretones, heridas, sangre y arena que le daría más dramatismo al poster. Todas esas texturas fueron generadas como digital painting o gracias a la aplicación de fotografías de heridas reales.

El malo de malolandia.

Acá lo mero bueno y pretexto para este post: cuando el grupo de tomadores de decisión quedó cerrado con la foto del villano como amenaza latente en el poster, la mirada no convencía del todo. Después de revisar decenas de fotos, algunas tomadas en locación y otras como pruebas de diseño de vestuario, decidí mejor tomarme una pequeña sesión de selfies en alta resolución, no con mi teléfono, claro está, para salvar el día.

Después, tomé la mirada que más convenía para la intención y perforando la foto original la compusimos, igualamos texturas, densidades y colores para poderla anexar a nuestro Key Art.

Y ahí, con los toques finales y la receta secreta Showbeast-Marca Registrada llegamos finalmente al arte con la suma de más de 14 fotos. Ta-daan!

Si hacer posters de cine fuera fácil, cualquiera los haría.

Me divierte muchísimo colarme en alguna que otra cosa. Es como Hitchcock -toda proporción guardada- apareciendo en sus pelis haciendo guiño a una maldad inocua, casi infantil.

Every move you make, every step you take I’ll be watching you.

Así que cuando sientan una pesada mirada sobre ustedes en la calle o en los lobbies de los complejos cinematográficos durante esta temporada ya saben quién es el malo de malolandia que los acecha.

Y como dicen algunos: nos vemos en el cine.


Oliver Meneses

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