El cuerpo colectivo y sus destellos de utopía

Silverio Orduña
Sep 3, 2018 · 4 min read
http://www.alemania-mexico.com/eventos/lo-personal-colectivo/

Un lugar común: el metro de la Ciudad de México. En este sitio, la experiencia de la multitud parece permanente. Sobrevienen cientos de cuerpos conglomerados, en espera o en movimiento, tratando de trasladarse por la urbe. La cercanía, el roce, determina lo público y lo privado. En este caso, la privacidad, un concepto contingente en sí mismo, deviene un fenómeno social más complejo, debido a que los límites individuales se diluyen al compartir el espacio, a veces tan reducido por la enorme cantidad de usuarios que a ciertas horas, sobre todo en las mañanas, ansían desarrollar sus actividades cotidianas sin contratiempos. Los cuerpos negocian el espacio. Se esquivan, guardan sus distancias, se acoplan. Pervive una especie de ritmo, un timing para entrar o salir de los vagones o subir y bajar las escaleras, para andar a prisa por pasillos y andenes. Aunque el tránsito no siempre resulta agradable. Algunos empujan; algunos, lamentablemente, violentan. ¿Qué tiene que ver esto con la danza y la coreografía?

El proyecto Lo personal colectivo, propuesto por la artista alemana Isabelle Schad (Stuttgart, 1970), es una instalación coreográfica que aborda la noción de colectividad a través del cuerpo en movimiento. Producida a partir de un laboratorio con participantes mexicanos, la pieza pretende trasformar un conjunto de subjetividades en una sola corporalidad, para lo cual Schad ha puesto en marcha un programa de entrenamiento derivado de su práctica dancística, a fin de construir un entendimiento común, tanto a nivel conceptual como material y energético, entre un grupo de individuos, entre una suma de cuerpos particulares y disímiles. Para la coreógrafa, el cuerpo es un espacio de creación y descubrimiento que no necesita más elementos en la escena para generar efectos estéticos; es una entidad donde conviven tanto lo intelectual como la materia y la fisicalidad. En Lo personal colectivo se explora la posibilidad de estar juntos, ser órganos irremplazables en un sistema cinético sin jerarquías.

El trabajo coreográfico de Schad se ha caracterizado por explotar las potencias estéticas y políticas del cuerpo colectivo. Sus instalaciones reafirman que a partir de las prácticas corporales como la danza y la coreografía se puede construir o ensayar un lenguaje afín entre varias subjetividades para compartirlo por medio del movimiento. La táctica consiste en originar proximidad entre los cuerpos. Establecer una confluencia física, emocional y crítica al interior de un grupo de personas. Sin que esto signifique una experiencia inamovible, sino lo contrario: una transformación constante. Un espacio de afectos y cuidado para negociar y disentir. Experimentar la colectividad trae consigo, de acuerdo con la coreógrafa, momentos durante los cuales nadie se muestra mejor o peor que los demás; la competencia y el lucimiento se desvanecen. En este sentido, arriban en mayor medida instantes de colaboración e igualdad. Destellos de utopía y libertad. Con la construcción de relaciones corporales más igualitarias, la movilidad social se torna consecuente.

Lo personal colectivo se inserta en el eje temático “Movilidad post-individual”, una de las orientaciones discursivas propuestas por los curadores del proyecto Mexibility. En este contexto, las reflexiones que abre la pieza de Schad se dirigen hacia el problema de la presencia y la circulación de las corporalidades reunidas, próximas, sobre el espacio; además, sus ideas logran señalar el complejo potencial crítico vinculado con las relaciones y experiencias sociales surgidas de la colectividad, uno de los tópicos urgentes para repensar la configuración de la ciudad y las dinámicas urbanas. La organización de cuerpos colectivos propicia conexiones en un nivel afectivo y, de forma simultánea, promueve la realización de tareas bajo una distribución más equitativa del trabajo. Como sugiere la metáfora empleada por Schad, cada individuo integra un órgano y el conjunto de órganos integran al organismo. El poder de las herramientas de la danza y la coreografía suscitan este tipo de orquestación.

El paisaje de la modernidad es eminentemente citadino. Las ciudades permanecen en un estado de movimiento, de desarrollo y aceleración. La multitud es la imagen y la experiencia recurrente en el transporte público, las grandes vialidades, los centros de trabajo y las zonas de comercio. Lo cinético atraviesa todo ejercicio urbano. De esta manera, los planteamientos coreográficos de Isabelle Schad, expuestos en Lo personal colectivo, se actualizan, pues promueven relaciones alternas con el otro. El cuerpo colectivo desborda las fronteras rígidas impuestas por la individualidad, por el propio microcosmos. En la ciudad, el cuerpo colectivo como proyecto crítico incita planes de acción y movilidad que se fugan de los límites modernos. El cuerpo colectivo advierte la temperatura, la energía, el pensamiento, la necesidad y las funciones al desplazarse de todos aquellos cuerpos que lo componen. Aunque de pronto solo queden los destellos de utopía.

    Silverio Orduña

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    Marginal, periférico

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