Tonto Amor: Dos extraños en un café
Diario 1: Dos extraños en un café, aquí es donde todo comienza.

No sé que estoy haciendo aquí, ¿debería irme sin despedirme?. La verdad es que no pensé que me fuera a hablar, ¿quién es este chico? sé que lo he visto en algún lugar pero no puedo recordar dónde, quizás en la escuela o por los alrededores o quizás todo esto es simplemente un sueño, sí, seguramente me he quedado dormido mientras bebía el café, después de todo he tenido una semana muy complicada.


Me veía al espejo tratando de asimilar lo que estaba pasando cuando tocaron la puerta, <<Travis, ¿estás bien?>> preguntó una voz preocupada. Abrí la puerta y ahí estaba él, con sus hermosos ojos cafés y una ligera sonrisa al verme, con la cara empapada y una voz un poco temblorosa dije <<entonces no estoy soñando>>, él me sonrió pero no dijo nada.

Nos sentamos al fondo del café cerca de una ventana que daba a la calle, en la pared había un póster de <Diario de un Vampiro> al que me le quedé viendo sin darme cuenta, hizo un sonido de garganta y me pregunto si me gustaba ese libro, <<es muy bueno>> tuve que mentir, el libro me parecía lo más tonto y absurdo, pero sabía que era el libro de moda del que todos estaban hablando y no quise ahuyentarlo tan rápido, su compañía era un cambio radical en mi tornado de dramas familiares que había tenido los últimos días.

Se me quedó viendo un segundo y luego dijo <<no te creo nada, veo en tus ojos que piensas igual que yo, ese libro es basura pura>>, me sorprendí y no pude evitar una enorme carcajada que se debió escuchar por todo el lugar, me callé rápidamente llevando mis manos a la boca, me puse rojo como un tomate y el rió igual de fuerte e hizo lo mismo. Ambos reímos pero esta vez solo para nosotros.


Estuvimos un largo rato platicando de todos los temas superficiales posibles, de la escuela, de la música que nos gustaba (que por cierto, a él también le gusta Two Door Cinema Club), de libros de verdad y de las mejores hamburguesas que pueden existir, las hechas en casa. Se hizo de noche y era tiempo de partir, inevitable hasta cierto punto doloroso, había visto la cantidad correcta de películas que demostraban que esto se había tratado de una linda casualidad y hasta ahí, seguramente no volveríamos a hablar después de esto.

Dejamos el café y caminamos a la estación de autobuses, nuestro camino o mejor dicho coincidencia llegaba a su fin. El autobús estaba ahí esperando para partir, le extendí la mano para despedirme, él tomó mi mano y la puso en su pecho, pude sentir su corazón palpitar muy rápido, lo miré a los ojos sin nada que decir, se acercó a mí y me dijo al oído <<fue genial conocerte Travis Scott>>, se dio la vuelta y desapareció en la noche.


Me quedé paralizado un rato viendo hacia donde se había marchado, deseando verlo regresar en cualquier momento, pero no lo hizo.
¿Lo volveré a ver?