Para mí

¿Es difícil escribir una carta? Bueno, no siempre lo es. Hay cartas de cartas, y unas son más difíciles de elaborar que otras. En algunas oportunidades sabes a la perfección qué es lo que quieres decir y cómo lo quieres decir, como cuando de enamoramiento se trata, y las letras sencillamente fluyen; fluyen como el agua fría y cristalina a través de las rocas en su descenso por la montaña y como fluye la sangre por mis venas cuando mi corazón se acelera cada vez que mis ojos hacen contacto con tu celestial sonrisa. Buen discurso para introducir en mitad del relato, pienso yo.

En otras oportunidades, por muchos minutos que pases frente al papel y por muchas vueltas que des sobre tu silla esperando algún tipo de iluminación proveniente de la Santísima Trinidad, no serás capaz de escribir. Todo varía, en definitiva.

En mi corta vida he escrito una que otra carta: a mis padres, mis abuelitos, mi hermanita, mis amigos más íntimos, una novia que alguna vez tuve, y una que otra enamorada. Escribir una carta es uno de los muchos medios de los cuales se vale el hombre para plasmar y liberar sus anhelos, sus ilusiones, sus temores, sus pasiones. ¿He escrito alguna carta para mí?

Creo que a diario me envío cartas, mensajes, y me concedo algunas palabras de aprobación y de reproche. Es algo más que normal, y es un buen ejercicio para interiorizar sobre lo que somos en el momento. Lo hacemos de manera constante, unas veces de forma consciente y otras no tanto

Ahora bien, cambiemos los tiempos: y qué tal si la carta que vas a redactar estuviera dirigida para el niño que alguna vez fuiste. ¿Qué le dirías?, ¿cómo la iniciarías?. ¿Se sentiría orgulloso de quien eres hoy?

“Hola, yo de 8 años. ¿Cómo vamos? Tengo muy buena memoria, pero honestamente no recuerdo cómo estábamos en este día. Supongo que bien, como siempre hemos respondido.
Vengo del futuro, el tuyo; o sea mi presente, estoy en mi pasado. Ojalá entiendas lo que te voy a decir, aunque por ser tan pequeño quizá no lo hagas. O bueno, demás que sí, porque recuerdo que a esa edad éramos muy inteligentes. Todavía lo somos, o por lo menos eso creo yo, pero poco a poco te darás cuenta que a veces nos enredamos para explicar las cosas y que damos muchas vueltas sobre la misma idea para poder dejarla completamente clara. Tú me entiendes, y si no, después lo harás. Espero que sí, porque de no ser así, todo esto cambiaría.
No sé por dónde empezar, si primero agradecerte por las cosas buenas que vamos a hacer hasta que cumplamos la mayoría de edad, o regañarte por lo que nunca haremos; o si primero regañarte por las cosas que haremos hasta cumplir la mayoría de edad, o agradecerte por lo que nunca haremos.
Espero que te llenes de orgullo si te cuento que en estos momentos estamos estudiando en una universidad. Recuerdo que a esa edad no sabíamos qué queríamos hacer en un futuro, que no es precisamente donde nos encontramos hoy, sino en uno todavía mucho más lejano. Sólo debo decirte que debes seguir por el mismo camino, siendo muy constante, responsable y honesto. La recompensa será agradable, te lo aseguro.
Toda la vida hemos destacado por ser unos niños de bien. Sí, hermano, todavía somos unos niños, y eso es algo bueno: haz siempre lo que alegre nuestro corazón, sin importar lo que te digan lo otros. Nuestro papá ya nos ha dicho eso, y créeme que lo seguirá haciendo durante los próximos años y no sé hasta cuándo más lo hará. Por cierto, aprovecha a ese hombre, porque cuando menos te des cuenta lo verás un poquito más viejo. Sé paciente con él, así como él lo fue durante cada etapa de nuestras vidas: cuando nos ayudó a dar los primeros pasos, cuando lo despertábamos en las noches para que nos sirviera un vaso de agua y en las mañanas para que nos hiciera el desayuno; cuando nos llevaba a jugar fútbol, cuando se metía a la piscina sólo por nosotros y hasta cuando nos enseñó a manejar carro. Sí, ya en unos años vas a ser el conductor de la familia y lo vamos a disfrutar bastante.
Como te decía, siempre hemos destacado por ser unas personas de bien. No vayas a cambiar nunca tu esencia, ni pierdas el deseo de colaborarle a los demás y servirle a quien lo necesita; escucha bien a las personas que te importan y conócelas a profundidad; sigue con ese don de caballerosidad, con las mujeres y también con los hombres.
Recuerda que somos el ejemplo de nuestra hermanita. Será nuestra gran amiga y compañera de juegos durante toda la vida. Por favor, trata de ser más comprensivo con ella; muchas de las cosas que nosotros ya sabemos, ella todavía desconoce, y debemos entender eso. No te dejes llevar por el genio que tenemos, aunque ya verás que la experiencia te irá mostrando que hay que guardar cautela en muchas oportunidades, y que hay que pensar antes de actuar. Es una gran mujer, y lo seguirá siendo, así como nuestra mamá.
Sobre nuestra mamá te puedo decir que nunca nos va a dejar de amar, y estará siempre dispuesta a hacer lo que sea con tal de que seamos personas felices y personas educadas. Vamos a seguir molestando como siempre lo hemos hecho, y nunca faltarán las sonrisas, ni el amor, aunque a veces se presenten pequeñas discusiones. Eso sí, nunca te vayas a dormir en las noches sin decirle que la amas, igual que con nuestro papá.
En muchas oportunidades ella se quitará la comida de la boca para dárnosla a nosotros, no por que pasemos necesidad, sino porque le encanta ver cómo la comida nos hace felices. Por cierto, el apetito y las ganas de comer van a ir aumentando con los años. Así somos y así seremos. Que eso no te angustie
No le corras al amor. Aprenderás a esperar, y cuando el momento llegue y las oportunidades se puedan dar, vas a ser muy feliz. Vivirás tristezas, aún no he podido evadir esa parte y creo que nunca lo haré, pero debes estar tranquilo porque cuando esas cosas pasen ahí tendrás la mano de la familia y la mano de un amigo para ayudarte a salir del difícil momento.
Cuida bien tus amistades, especialmente las que vas a ir afianzando en la última etapa del colegio. Y antes de que se me olvide, gózate más el colegio, pero en el sentido de hacer un poco más de algarabía con nuestros compañeros y no esperar solamente hasta el último año. Aunque bueno, razón tenemos en hacer eso, así otros no lo entiendan, y es que nos podemos dar el lujo de molestar con plena seguridad, en el grado once, porque con el transcurrir del tiempo fuimos erigiendo una imagen hacia los demás muy positiva y mostramos nuestra esencia, que no tendría cómo o por qué derrumbarse por una que otra charla. Aprende a ser más seguro y a confiar más en tus capacidades
En algunos momentos nos van a criticar por la forma en que somos con las mujeres. Fresco, que si así hemos logrado enamorar a una que otra, muy seguramente volverá a pasar; y lo más importante: esa persona va a quedar encantada por quien eres realmente y no por una apariencia. No te preocupes por lo que digan otros.
Recuérdale a nuestros abuelitos lo mucho que los amamos, antes de que se nos vayan. Debes estar preparado siempre para cualquier cosa que pueda pasar. Escucha sus historias, y aprovecha que todavía los tienes para preguntarles cosas sobre la familia, sobre la historia, sobre todo lo que quieras.
Espero que te encuentres a gusto con lo que te estoy contando. Yo lo estoy, me llena de orgullo ver cómo hemos crecido, que lo hemos hecho bien, y que somos felices. Agradece cada cosa que te pase, que si ocurre es por algún motivo, y generalmente es positivo.
Después te darás cuenta que en ciertos momentos se nos olvida contar pequeños detalles de los cuales nos acordamos más adelante. Quizá eso pase en estos momentos, y regrese en un tiempo adonde nuestra versión atemporal para narrar uno que otro suceso.
Hasta una próxima, yo de 8 años. Que estés bien y cuídate mucho, por favor, porque de eso depende nuestra existencia en el ahora, o sea en tu futuro. Tú sabes de qué hablo”.
De: Yo
Para: Mí
A single golf clap? Or a long standing ovation?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.