Relato de un atraco

Primero piense muy bien si lo que va a hacer es necesario hacerlo, o si es realmente urgente. Piénselo, pero rápidamente y sin mayor cuidado. Total, usted nunca se ha detenido a analizar lo que puede pasar, y no empezará a hacerlo en esta oportunidad, por supuesto.

¿Qué puede pasar de malo? Nada, pues nunca le ha ocurrido algo así y no hay manera de que le pase hoy. Está en su sector, juega de local. Deje de pensar y proceda. Va solo, como siempre y como casi nunca.

La luz verde con la silueta del peatón se enciende. Puede pasar y continuar su recorrido. Camine como siempre, por el mismo sector, sin pensar en nada, sin mirar a nadie.

Escuche el llamado que proviene desde la moto y que le ordena que se detenga. Escuche toda la carreta e inútilmente muéstrele que usted no es quien están buscando o que usted no tiene lo que ellos tanto anhelan o tanto inhalan.

Reciba la amenaza que no puede faltar en la rutina. Recuerde que ya todo está libreteado y que su personaje, uno de los protagónicos, no tiene forma de ganar a menos que algo extraordinario ocurra. Ahora sí póngase a pensar. Esté tranquilo, y procure preservar su vida antes que cualquier otra cosa. Despójese de su celular con todos sus contactos, y entregue la billetera con todos los papeles, incluyendo los cupones de descuento para las hamburguesas y las facturas de su última compra; entregue el maletín con las cocas del almuerzo y los dos lapiceros, el negro y el rojo, que siempre lleva a la universidad aunque usted realmente nunca tome apuntes.

Vea partir la moto, en medio del tráfico de la ciudad, y despídase de toda las esperanzas que usted tenía depositadas en el mundo

Quédese ahí, parado como un imbécil. ¿No sabe qué hacer?, no se preocupe. Preocúpese en un rato, pero sólo después de contar su experiencia, para que pueda salir del estupor en el que quedó y del lugar de los hechos. Mire hacia todos los lados sin encontrar una explicación a lo sucedido o un alma generosa y caritativa que le pueda colaborar

Muévase hacia algún lado, preferiblemente hacia atrás para regresar al lugar de donde partió. No camine hacia adelante, no tiene con qué hacerlo ni cómo, pues se ha quedado sólo con unas cuantas monedas que generosamente le han dejado en el bolsillo derecho y unos audífonos en el bolsillo izquierdo, que milagrosamente están desenredados.

Camine, no corra, ya no hay de otra. Nada va a cambiar la situación. Siéntese en alguna parte, pida un vaso con agua y respire. Resígnese por completo ante lo que acaba de ocurrir.

Relate paso a paso lo que ocurrió a sus allegados. Espere solidaridad, pero no espere encontrar sus pertenencias. Recupere el color de su piel y haga bromas sobre lo acontecido, pues a la larga, la mejor manera de afrontar las adversidades es con una sonrisa y una buena dosis de humor.

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