LA FINAL DEL MUNDO

Estuvimos toda la semana renegando porque, por “H o por B”, la ayuda no iba a llegar a tiempo como inicialmente queríamos, como habían confiado que cumpliríamos todos los que colaboraron desde cerca y desde lejos. Nos decepcionamos y sentimos que los decepcionamos también a ellos que confiaban en nosotros y no en los políticos. Dijimos “mejor tarde que nunca” e igual insistimos en llamar a innumerables fundaciones y destacamentos de bomberos de los pueblos más afectados. Todos decían lo mismo, “estamos repletos, traigan si quieren los alimentos pero la ropa no”. No podía ser que una vez que habíamos podido juntar todo, después de tanto esfuerzo, las cosas terminaran siendo donadas para cualquier otro fin, menos para los inundados ¡Les estábamos fallando a todos!

Fue entonces que nos enteramos que el Río Salado estaba respondiendo con bronca. Villanueva está bajo agua y aislado, Pila y Castelli tienen su zona rural inundada y Belgrano tiene los terraplenes de defensa al borde de la saturación. Una de las tantas razones que se suman a las ya conocidas es que desde Chascomús, para evitar la inundación de su casco histórico, le enviaron el agua a los otros pueblos — algo normal en la Provincia de Buenos Aires — abriendo y cerrando compuertas. En total, esta embestida histórica del Salado se hizo con 850 mil hectáreas.

Villanueva totalmente inundado.

Viendo esta situación, decidimos comunicarnos con gente de esos pueblos hasta dar con el más perjudicado de todos: “Quienes más lo necesitan son los de Villanueva, nosotros estamos arreglándonos”. Así que decidimos que mañana estaremos por ahí, llevándoles toda nuestra ayuda. Esa que esta mañana era innecesaria para algunos y hoy es fundamental para otros.

Pasamos del enojo, de los berrinches y las discusiones de amigos, a tener que concentrar porque mañana, para nosotros, jugamos la Final del Mundo ¡Después les contamos si trajimos la Copa!