FINAE: un México universitario

Según un informe anual sobre educación publicado en septiembre de 2016 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), sólo un 16 por ciento de la población adulta mexicana ha cursado estudios superiores.

En México, 8.5 millones de jóvenes en edad universitaria (19 a 24 años) no tienen la posibilidad de estudiar una carrera universitaria. La cifra, según datos del Banco Mundial, equivale a la población total de Suiza.

Sin embargo, el tamaño del indicador es lo menos preocupante. El 71% de este grupo proviene de entornos de bajos ingresos, y en ese sentido, sin la opción de aspirar a un diploma universitario, estos mexicanos -y sus familias- prácticamente cancelan sus oportunidades de un mejor desarrollo personal y profesional.

“Yo tenía una empresa de outsourcing que cae en una situación económica difícil dado que perdemos al cliente principal que era lo que me ayudaba a mantener a los muchachos en la escuela.” -José Aguilar padre de Acreditados Ennti (Plan de Pagos de FINAE)

Hace 11 años, un grupo de emprendedores decidió enfrentar este problema: en 2006, fundaron FINAE, una entidad financiera de impacto social que ofrece créditos –especialmente enfocados en familias de bajos recursos– para cursar estudios de licenciatura y posgrado en universidades privadas de México. El foco en lo educativo se sustenta en el hecho de que “en FINAE creemos en los estudiantes mexicanos y en su potencial para contribuir al desarrollo del país”, afirma Alejandro Rivero-Andreu, director general de la compañía.

Parte importante de esta historia, se centra en el acercamiento de FINAE al movimiento de Empresas B, pues los intereses de FINAE así como su propósito, empata perfectamente con la propuesta y la metodología de Sistema B. Lo anterior definitivamente apuntaló el éxito de FINAE dentro del sector y consolidó el liderazgo de las Empresas B, no sólo en México, sino en varios países de América Latina.

Sistema B conforma una comunidad global de personas que buscan redefinir el sentido del éxito en la economía, y promueven compañías que compiten por ser las mejores PARA el mundo y no sólo DEL mundo. Por eso, la organización (integrada por un ecosistema de actores que incluye fondos de inversión, consultores, medios de comunicación, académicos, abogados y funcionarios públicos) impulsa en América Latina la certificación de “Empresa B” (B Corps), un nuevo tipo de empresa que redefine el éxito, no sólo basado en métricas financieras, sino también en el bienestar de las personas y la naturaleza.

Al certificarse como Empresa B, FINAE se comprometió a mejorar las políticas y prácticas con todos sus stakeholders, entre ellos los alumnos con quienes trabaja. Muchos fueron los aprendizajes en el camino, como por ejemplo, la mejora continua, pues parte del compromiso es aumentar el impacto positivo de manera permanente.

¿Qué nos hace diferentes?

La visión de FINAE se materializa en su plan de pagos Ennti, un crédito que permite cubrir el costo de una formación universitaria a través de pagos mensuales fijos, equivalentes al 50% de la colegiatura mensual. Además ofrece un plazo máximo de pago que va más allá del día de la graduación (hasta dos veces la duración del grado financiado).

Gracias a Ennti, los jóvenes mexicanos evitan la saturación del sistema público de educación superior (su principal opción para acceder a la universidad) y pueden continuar sus estudios en una institución privada, aquellas entidades que la población de bajos ingresos percibe incosteables.

“Tener un título profesional, era un sueño, era una meta… nosotros nos acercamos a Ennti porque necesitábamos ayuda económica” -Dafne Aguilar Coronado, acreditada del Plan de Pagos Ennti

Y no sólo ser una Empresa B es lo que distingue a FINAE, sino que su compromiso es tal, que ha sido reconocido como “Best for the World 2017” en la categoría de Clientes, atendiendo a un público de un nivel de ingresos bajos (menores a USD $2 al día), y generando así un cambio muy trascendente, pues los acreditados de FINAE suelen ser los primeros en sus familias en acceder a estudios de educación superior.

Ennti está disponible en 22 universidades privadas de México, lo que representa una infraestructura de 105 campus en 21 estados del país. A la fecha, gracias al producto de FINAE, casi 11,000 jóvenes cursan una carrera universitaria, y dan testimonio de que “FINAE empodera a los estudiantes para lograr sus metas profesionales, así como a sus familias para mejorar su nivel socioeconómico”, señala Rosalba Herrera, directora de Proyectos de la financiera.

Al estar en un campus, los estudiantes apoyados por la financiera mexicana están fijando las bases de un futuro más promisorio, por ejemplo:

  • Un mejor salario: sin un diploma de educación superior, un mexicano recibirá –en comparación con alguien que sí ostenta el grado– ingresos 50% inferiores.
  • Menor riesgo de desempleo: para las personas que no tienen formación universitaria, la tasa de desempleo es de dos dígitos (13%), muy por arriba del indicador -5%- que afecta a los mexicanos con diploma de educación superior.
  • Una vida con calidad integral: según la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), hay valores que distinguen a las personas con formación universitaria, como buenos hábitos de salud, vocación por la participación ciudadana y el voluntariado, actitud empática hacia todos los grupos sociales de su comunidad, entre otros.

Así, en los hogares donde viven los casi 11,000 jóvenes apoyados por FINAE, el contexto ya no parece una barrera infranqueable. Un hecho que, además, tiene un gran potencial multiplicador: “FINAE apoya a las personas al lograr que generen un impacto positivo al concluir sus estudios, tanto en lo familiar como en lo profesional, e inspiren a los que los rodean a alcanzar sus metas”, afirma Elly May Alba, directora de Capital Humano de la empresa.

“Durante toda la carrera los pagos fueron fijos, y ahora que ya terminé es muy sencillo cubrir la cuota. Después de la graduación, llegan uno o dos trabajos y ahorita me dedico especialmente a trabajar en mi área y lo que gano me sirve para solventar mis gastos y ayudar en mi casa”. -Dafne Aguilar Coronado, acreditada del Plan de Pagos Ennti


Una misión bien protegida

Más allá de la problemática educativa que atiende, FINAE representa un caso excepcional en varios sentidos. En primer término, la compañía está participando en un nicho financiero que la banca tradicional de México ha visto con muy poco interés. Las instituciones típicas ofrecen pocos créditos para educación universitaria; y si los brindan, son productos inaccesibles para los mexicanos de bajos ingresos, por sus condiciones y costo.

De tal forma, apunta Elizabeth Rivas, directora de Finanzas y Administración de la financiera, FINAE es un caso aparte, ya que “diseña crédito educativo para apoyar responsablemente a estudiantes mexicanos y lograr cambios profundos en sus vidas”.

Por otro lado, la misión social de FINAE no está distanciada de las mejores prácticas corporativas ni del máximo rigor en la gestión. Desde el momento de su fundación, ese fue un compromiso irrenunciable. De lo contrario, la empresa financiera correría la misma suerte que muchos proyectos con foco social: a pesar de las loables metas, se derrumban el día que dejan de recibir capital (como donaciones o contribuciones de fondos de inversión), como les ocurrió a otras firmas sociales que ofrecían créditos universitarios en México.

En la financiera mexicana, nunca se cuestionó ese aspecto: garantizar la viabilidad del negocio es la mejor forma de proteger el objetivo social. Con poco más una década de operaciones, y casi 11,000 jóvenes recibiendo apoyo, la convicción de FINAE ha probado ser una de sus grandes fortalezas y una base sólida para consolidar su proyecto: “el impacto social que FINAE aporta a la sociedad mexicana, al impulsar la educación superior, es un modelo admirable y su más grande contribución para tener un mejor país”, Flavio Rojas, director de Marketing Digital y Comunicación.

Dada su visión y objetivo, se podría afirmar que FINAE no sólo es una organización ejemplar de la industria financiera, también es una compañía que mucho bien le hará a México. Es decir, es una Empresa B en todos sentidos.

“La situación ha mejorado, el negocio sigue redituando, estoy apoyando un poco en la tienda de la familia sin embargo nosotros vamos a seguir con los planes de financiamiento de Ennti ya que han sido un apoyo para nosotros.” –Daniel Aguilar Coronado, acreditado Ennti.

Actualmente, el movimiento Empresas B abarca a más de 2,300 certificadas en más de 60 países con presencia en 130 industrias. En México, FINAE es una de las 12 organizaciones que cuentan con la certificación de Empresa B.

Así, la década que recién cumplió FINAE, en realidad, es apenas el inicio de una historia con un potencial extraordinario.

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