La satisfacción que te proporciona la saga Souls.

A la hora de hablar de Dark Souls, siempre se habla de su dificultad. Unos alaban su dificultad y otros dicen que es muy difícil y por ello es injusto, que ellos juegan para divertirse, no para pasarlo mal.
Dejando eso a un lado, Dark Souls y Bloodborne me han proporcionado una gran satisfacción al terminarlos, tanta satisfacción como cuando me pasaba un Kirby o un Megaman cuando era un crio.
El mundo de estos juegos es impresionantes, tanto el diseño de los personajes como los jefes.
Al enfrentarte a uno de estos jefes, sientes miedo, cada uno tiene su estrategia, ya sea el primer jefe de Dark Souls, en el cual debes acabar primero con los enemigos del torreón, el cual te dará una gran ventaja a la hora de luchar contra el enemigo, o LECHO DEL CAOS, uno de los jefes más cabrones del juegos.

Tras luchar contra la mayoría de jefes del juego, puedes ir al combate final. Este combate puede ser sencillo, en mi caso me los pasé fácilmente a la primera. Independientemente de si te ha costado mucho o no, has superado el reto, te has pasado el juego, todo ese sufrimiento contra los jefes que se te han atragantado, ha terminado, te has convertido en una leyenda.
Recomiendo jugar a este juego por primera vez sin más ayuda que algunas de las invocaciones que te da el juego, sin invocar a otros jugadores, ya que es una gran experiencia.
Y bueno, creo que este será mi último artículo sobre estos juegos.