¿Por qué no equivocarse?

Mientras escribo este artículo, tengo a mi lado una taza de capuchino preparada por mí. Me tomó más de 15 intentos el encontrar la cantidad exacta de leche, agua y café expreso para que quedara exactamente como a mí me gusta. El resto de las pruebas fueron fallos (y unos bastante horribles).

Del cometer errores se aprende más que de los éxitos, por que son estos mismos los que nos permiten descubrir la equivocación en nuestra manera de actuar o de pensar. Entonces ¿por qué no podemos equivocarnos más? Vivimos en el siglo de la perfección dónde tal parece que el cometer errores es cometer pecados mortales.

Son tiempos en los cuales si quieres un buen empleo necesitas un currículum perfecto, con calificaciones perfectas y la experiencia laboral perfecta. Son tiempos donde un error laboral desencadena crisis en la línea de producción, perdidas millonarias y el enojo de jefes, gerentes y directores. ¿Cómo voy a poder mejorar si no tengo ni espacio para experimentar? No está mal el equivocarse. Lo malo es volver a cometer el mismo error y no aprender nada al respecto.

Tal parece que tanta perfección nos ha hecho olvidarnos de algo muy importante, olvidamos sobre el ser felices y divertirnos en todo aquello que hacemos. Vivimos estresados en el día a día y olvidamos la carcajada de una confusión, la valentía en el aceptar el error y la grandeza en el levantarse de un fracaso. ¿Por qué no adoptar esa filosofía de Sillicon Valley?, donde se celebra la derrota y la quiebra ya que enseñan a los demás cuál no es el camino a seguir.

Todos podemos cometer errores, y está en nosotros el solucionarlos. Y por lo que más quieran, no carguemos con errores del pasado.

Nacimos para ser felices, no para ser perfectos, pero al ser felices, somos perfectos…

22 de Febrero.

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