Half-assed feelings

Originalmente publicado en junio de 2014.
No por eso menos pertinente.

Después de que alguien a quien respeto me lo recomendara, compré The Marriage Plot, de Jeffrey Eugenides. Lo consumí lentamente, con una expectación que aumentaba conforme las hojas se iban pasando al lado izquierdo y la mitad derecha se extinguía. Seguro los alemanes tienen alguna palabra para nombrar al placer que crece conforme lo que lo provoca está cada vez más cerca de dejar de existir, pero yo no.


He estado intentando precisar qué es lo que me gusta (más) de la narrativa de Eugenides. Como alguien me comentó en la semana: tal vez sea que sus one-liners son poderosos. Si todavía se usara tener messenger, seguramente me la pasaría poniendo citas suyas como estatus. La habilidad de Eugenides para disparar sentencias se siente casi heraclítea… Más de una vez he tenido que cerrar el libro (apagar el kindle) para procesar lo que está diciendo, luego volver a abrirlo (encenderlo) y subrayarlo. En una de esas interrupciones para ir a pensar al tianguis, pesqué esto, de The Virgin Suicides: “The world, a tired performer, offers us another half-assed season.”


Las estaciones del año cada vez se comportan menos como ellas mismas. Esta última primavera me la pasé preguntando a la gente si recordaba que lloviera tanto. En la mañana, en la noche, a cualquier hora. Fueron pocos los días consecutivos soleados; casi puedo jurar que cuando estaba en la primaria las cosas no eran así. Llovía como por agosto, un par de meses, nunca tan continuamente. Pero luego ya ni en el why does it always rain on me se puede confiar: el día que sí salgo con paraguas el sol está insoportable. Malditas half-assed seasons. Maldito half-assed todo.


El otro día que vi The Fault in Our Stars (lloré un poquillo pero no me descorazonó como me imaginé por lo que todos decían de la película), pensé en lo padre que estaba el amor adolescente cuando la adolescencia era algo que me resultaba cercano. Me preocupó pensar que tal vez ya estoy llegando a una edad en la que el despanochamiento no es algo común; vaya, igual y ni siquiera posible. No hay más azotes pero tampoco euforias. Actualmente ya es puro medio querer, medio sentir, medio sufrir, medio ser feliz. Puros half-assed feelings.


Igual y es que ha estado lloviendo mucho y el paso de la primavera al verano fue tan imperceptible como el momento en el que empecé a sentirme más cerca del día en el que me voy a morir que de aquel en el que nací.