La intención es lo que cuenta
Platicaba con alguien a quien quise mucho y me quiso mucho. Nos separamos hace un par de años “en los mejores términos” y actualmente vive con una nueva pareja. Me contaba de los problemas que tenía con ella y en algún momento reprodujo una de sus conversaciones conflictivas: “…y le dije: ‘Te amo, por qué peleamos, no ves que…’”. Aquí mi mente se hundió en una bruma. Como si me hablara desde afuera de una alberca en la que yo estaba sumergida, el resto de sus palabras apenas fue audible.
Me tomó un par de segundos entender qué pasaba. Desmenucé lo que había sido dicho y regresé mentalmente al “te amo” mientras por fuera asentía como máquina de estar de acuerdo. Qué extraño escuchar la frase que me repitió tanto en el pasado, con la misma voz grave y nasal, pero por primera vez no dirigida a mí. Fue como llegar a una casa que había sido mía por años pero al entrar no reconocer nada. Ese no era mi sillón. Nunca compré esa licuadora. Quién durmió en mi cama y comió de mi budín.
Las palabras eran las mismas pero la intención no. Las persona era la misma, pero su intención no. Y me quedé pensando en qué pasaría si las intenciones, las personas y los amores fueran los mismos para siempre.
☹
