No a la maquila, sí al producto

Esta fue una de las conclusiones del hangout de #SoftwareDeColombia entre la viceministra de TI María Isabel Mejía, el emprendedor Alex Torrenegra, el empresario y pionero del software nacional William Corredor y el periodista Mauricio Jaramillo Marín.

En 2015, muchas cosas sucedieron en el sector del software y las Tecnologías de Información (TI) en Colombia.

Premios internacionales a desarrolladores; crecimiento en certificaciones de calidad, programas de capacitación tanto tecnológica como de mercadeo, modelos de negocio y gestión; crecimiento en la exportación y programas de visibilización como Software de Colombia, entre otros, muestran que el sector vive un momento muy positivo y que tiene un futuro promisorio que podría llevarlo a ser de talla mundial.

No obstante, muchos países también han entendido que este sector es clave en su desarrollo y también trabajan para fortalecerlo. ¿Cuál es el verdadero potencial de esta industria IT y de software colombiana?

Para hablar del tema, se desarrolló un hangout entre la viceministra de TI María Isabel Mejía; el CEO de Open International Systems, una de las firmas pioneras del software nacional, William Corredor; el emprendedor serial y CEO de Bunny, Inc., Alex Torrenegra, y el periodista Mauricio Jaramillo Marín.

A continuación, algunas de las declaraciones más interesantes del hangout, aunque recomendamos que lo vean completo:

María Isabel Mejía, viceministra de TI.

“Hay empresas de talla mundial (en la industria de TI y de software), con empresas que tienen muchos años, con soluciones que el país necesita, y también están exportando y han llegado a muchos países… son los ‘big players’, que hemos involucrado a una estrategia que llamamos ‘Selección TI’. Y contamos también contamos con empresarios mucho más jóvenes que han hecho cosas maravillosas y son un ejemplo para los emprendedores”.

“Tenemos que hacer un trabajo grande para saber realmente cuántas empresas tiene esta industria, pero podemos decir que son unas 2.000 entre grandes, medianas y pequeñas. Y obviamente muchas de ellas no son de talla mundial. El sueño es que toda la industria lo sea”.

“En una misión de negocios en Toronto, Canadá, acompañamos a cerca de 60 empresarios tanto de software como de contenidos digitales. Pero vi que el 90% de las empresas eran ‘toderas’, casi todas ofrecían desarrollo de software a la medida, pero no veía que llevaran un producto específico, disruptivo, que agregara valor a un sector… Faltaba especialización y productos.

¿En qué somos distintos? Porque la calidad –somos de los países con más certificaciones en la región– es importante pero con ella no nos podemos distinguir… con talento tampoco, tenemos gente con muchísimo talento, pero ese tampoco es un diferenciador”.

¿Qué es eso que nos va a hacer distintos en todo el mundo? Hay una idea en el Ministerio TIC, y es volvernos líderes mundiales en aplicaciones sociales, aplicaciones para la base de la pirámide. En Colombia el 30% de la población es pobre, Latinoamérica hay más de 700 millones de pobres, en el mundo hay más de 1.300 millones de pobres… Pero es un mercado que no paga. Hay una gran demanda y una gran oportunidad para cambiar el mundo. Vemos una gran oportunidad porque acá tenemos los problemas y acá están los pobres, de pronto en Silicon Valley no identifican estas necesidades. Estamos invirtiendo recursos para financiar proyectos para el sector agropecuario y el sector salud… apostamos por estas soluciones que pueden ser replicables o funcionar en Latinoamérica, África… El reto es encontrar un modelo de negocio”.

El Estado mismo a veces pone unas condiciones muy exigentes para contratar que solo pueden cumplir firmas muy consolidadas financieramente. ¿Cómo abrir campo para que las empresas más jóvenes puedan venderle al Estado? El Estado tienen que minimizar los riesgos, pero estamos explorando para que el Estado dé ejemplo de confianza en el sector TI nacional.


William Corredor, CEO de Open International Systems.

“Tenemos que definir qué es ‘de talla mundial’: tamaño, calidad o relevancia. Colombia es un país pequeño, con una industria relativamente pequeña: los más grandes de Colombia en el entorno internacional son compañías menores”.

“En el mundo del software existen empresas que los gringos llaman ‘unicornios’, porque no existen, son una disrupción de la normalidad. Tratar de repetir las historias de esos uniconios es imposible o por lo menos improbable”.

“Si vamos a la calidad, el software lo hace gente y está demostrado que no se necesita muchísima gente para que el software quede mejor. El tamaño de las empresas no es determinante de la calidad del software, y por eso se puede hacer software con poquita gente, de buena calidad y llegar al mundo entero”.

“El tema de pronto no está en la exportación como quisiera uno. En esta profesión es más fácil ser profeta en su tierra que en tierra ajena. Y el tema de la exportación es un tema de escala. Entrar a cada país es muy difícil, se necesita un músculo financiero para romper la barrera del mercadeo. Para tener éxito en el exterior hay que tener éxito en casa primero, con algunas excepciones.

Existe, por supuesto, la otra versión: me invento una idea, consigo un ‘venture capital’ y le vendo la empresa a Google, Microsoft o Apple antes de que produzca plata, pero quedo billionario. Pero estoy seguro que hay muchas más empresas de las primeras”. [Nota: el emprendedor e inversionista Andrés Barreto opina todo lo contrario en esta entrevista].

“Creo que guiar a Colombia hacia desarrollar maquila en software y cualquier cosa es un error. Es vender los recursos por tiempo a bajo costo. Es no crear ningún valor. Las empresas que han salido adelante en tecnología, en Estados Unidos y en Colombia, todas son empresas de producto. Tenemos que dedicarnos, sin duda, a producto. Pero no hay foco, las empresas hacen de todo, y cuando hablo con empresarios pequeños dicen que hacen de todo porque si no, se mueren de hambre. Entonces hacen de todo, sus buenos proyectos se frenan, hay incluso presión social para que consigan un buen empleo…”.

“Los emprendedores del sector no nos sentamos en un computador porque queríamos volvernos millonarios, sino porque nos fascinaban los computadores… Y queríamos generar impacto, cambiar el mundo”.

“Creo que se están desarrollando iniciativas muy importantes en el gobierno promoviendo el software nacional. El gobierno es el comprador más grande en Colombia y prácticamente todos los países, y en la medida en que el gobierno patrocine las ideas innovadoras, va a haber una industria mucho más fuerte.

En una reunión reciente de la Selección TI con los alcaldes electos, transmitimos el mensaje de que hay talento local, hay empresas y gente que puede solucionar los problemas locales muchísimo mejor que las multinacionales, sobre todo por la cercanía y el conocimiento del problema y demás. Lo que ha venido pasando es que las multinacionales llegan a Colombia diciendo ‘yo le traigo las mejores prácticas’… Y muchas veces las licitaciones vienen cargadas para estas firmas, que por ejemplo exigen número de instalaciones en Europa y no en Colombia, que favorecen a la multinacional”.


Alex Torrenegra, emprendedor serial, fundador y CEO de Bunny, Inc.

“Una comparación que nos permite visualizar el estado del software de Colombia es la de la industria del cine comparado con el resto del mundo: hay mucho potencial, mucho talento interno, pero la cantidad de cine que ha exportado el país es muy pequeña y el impacto que han tenido las películas a nivel mundial es muy pequeño. El equivalente a Hollywood es Silicon Valley…”.

“Hay políticas que podrían ayudar a impulsar más el sector. Una de ellas que nos afecta es que en Colombia se enseña mucha ingeniería de sistemas, pero muy poca ingeniería de software. Cuando tienes pocas universidades enseñando cómo crear software, reduce significativamente las probabilidades de que se haga innovación en Colombia. Y sí hay innovación en software, pero podría ser mucho mayor”.

“Ahora uno puede desarrollar software desde donde sea, y entonces cualquier individuo puede competir a nivel global, y aprender, así no le enseñen las universidades”.

“Somos toderos, como decía la viceministra, y nos enorgullecemos de serlo, en vez de intentar especializarnos en algo y volvernos los mejores, ojalá a nivel global”.

“Aunque sí falta crecer, cabe señalar que países como Argentina tienen cifras mayores en parte porque también revenden software colombiano”.

“Cuestionaría la pregunta: ¿Sí queremos ser nosotros líderes de exportación de software? ¿Queremos volvernos maquilas de software globales? Puede que sí, siempre y cuando haya una visión de muy largo plazo (pero que puede generar situaciones como la de México como maquila de manufactura de Estados Unidos, pero que después de 2 décadas se trasladó a Asia). Otro caso: uno de los 11 emprendimientos míos, llegamos a tener 50 personas y desarrollábamos software para Estados Unidos, pero vimos que competir contra India y Pakistán iba a ser muy difícil”.

“Esto qué implica para los que nos gusta desarrollar tecnología: tenemos que innovar con producto, en lugar de vender el software, tenemos que crear productos con ese software y venderlos. Hacer lo que hicieron Israel, Corea. Corea fue maquilador de electrónicos por muchos años, pero sabían que era una solución temporal, lo que hicieron todo ese tiempo fue aprender de todo eso para empezar a copiar lo que estaban haciendo los otros y eventualmente convertirse en creadores de electrónicos. Pero fue un proceso de varias décadas”.

“Entonces, si tenemos esa estrategia de que queremos volvernos grandes exportando software, con el objetivo de aprender y crear nuestros productos y servicios que tengan impacto global, maravilloso”.

“Yo terminé emprendiendo porque me llamaba la atención la tecnología. El emprendimiento fue una necesidad para maximizar el impacto de la innovación tecnológica.

Y de hecho cuando se habla de emprendimiento tecnológico, ha habido instituciones que han hecho un muy buen trabajo en Colombia, lo único que yo intento recordarles de vez en cuando que no se enfoquen tanto en el emprendimiento, sino primero en la innovación tecnológica. Países como Israel y Corea han podido llegar a competir tecnológicamente en cierta escala porque primero han desarrollado tecnología y después han usado el emprendimiento para monetizar y aumentar el impacto de esa innovación tecnológica.

Entonces, si le decimos a alguien que emprenda, pero si la tecnología no era su pasión, va a ser difícil que tenga impacto significativo. Google, Facebook, no empezaron como negocios, sus creadores no estaban pensando en emprender, sino en innovar con tecnología”.

“¿Qué se podría hacer en Colombia? Promover la innovación tecnológica. Identificar qué podría hacer Colombia mejor que cualquier otro país en 10 años, y se verán resultados en la siguiente década”.

“Sí, para nosotros es muy relevante transmitirlo con el objetivo de atraer talento. Estamos muy orgullosos de haber desarrollado tecnologías de punta, que se han ganado premios internacionales, que le han cambiado la vida a decenas de miles de personas con un equipo que tenemos en Bogotá. Muchos de nuestros clientes cuando se enteran de que estamos en Colombia les parece algo exótico, pero no hay problema”.

“La clave es la adopción de tecnología. La adopción tiende a comenzar con las personas a las que les gusta la tecnología, los ‘early adopters’, y estas personas así no hablen inglés saben leer inglés. Y esto tiende a ser la regla para cualquier tipo de adopción tecnológica”.

“Muchas veces, así queramos tocar la base de la pirámide, donde vamos a tener el mayor efecto, hay que comenzar con la parte de arriba de la pirámide para determinar si algo que uno está haciendo puede empezar a tener tracción”.


“Tecnológicamente no tenemos mucho que envidiarles a los jugadores globales, pero falta visión de producto, visión de negocio, e incluso capacidad de comunicar y transmitir –marketing, comunicación–, y ahí estamos aún muy lejos de lo deseable”.

Software de Colombia

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