Es Kase en el micrófono rimando con la O.

No he estado nunca acostumbrado al rap. Aunque algunos de mis amigos lo escucharan, para mí era un género extraño, unas canciones que giraban en torno a tropos que no me interesaban. Por cultura un día decidí informarme sobre el género y quedé sorprendido: Drake, Kanye West, Milo, Mos Def o alguna de 2PAC o Eminem tenían unas letras curiosas, le daban una personalidad muy propia a esos tópicos de los que hablaba antes. Pero el rap español seguía sin convencerme…hasta que más tarde escuché a Kase.O.

Sí, puede que para muchos escuchar a uno de los raperos más famosos de España, de los ya legendarios Violadores del verso, sea como descubrir América. No me extraña, pero como en toda maratón lo importante no es descubrirlos el primero, más bien descubrirlos, como quien termina su carrera sin ser el que rompe la cinta y escucha los gritos de victoria.

Y aunque su mejor disco, en mi opinión, sea Jazz Magnetism, por encima de su carrera con Los Violadores del verso, su mejor canción se encuentra en su último avance, Repartiendo arte. Original, inteligente y sútil es el viaje al mundo de las ideas por parte de Javier Ibarra.

CONSTRUYENDO EL MUNDO DE LAS IDEAS

…No me compares a un rapero que rima por rimar, 
Javier Ibarra es único un icono del puto rap, 
He rimado miles de palabras y aun quiero más…

No creo que a nadie le sorprenda que Javier Ibarra haya vuelto a revolucionar el rap español. Estamos hablando de uno de los miembros de Violadores del verso, sin duda uno de los grupos referencia en España. De los primeros en arrasar con el rap en este país, sus letras brillaban por la fuerza y la rabia que desprendían, ahí ahí con la tranquilidad y la sabiduría que necesitaba en las canciones más lentas de su grupo. Así podía sacar una canción como Cantando o la maravillosa Ninguna chavala tiene dueño-Porque ella me lo dijo. Y aunque sus letras vibrantes tenían también esos toques brillantes, pocas de sus canciones primerizas llegan al nivel de madurez y tranquilidad de su afamado último disco (supongo que por un espíritu adolescente que desprendía unas ideas muy simples hacia temas muy complejos). Aún así, sus letras siempre tienen algo interesante, incluso en las peores (como la sobre valorada Cantando), porque ese saber rimar y control del ritmo de la base es algo que demuestra desde el principio. En mi opinión, todo mejorado y depurado en su maravilloso Jazz Magnetism.

Jazz Magnetism es el antecesor a Repartiendo arte, un brillante ejercicio de mezclar jazz con rap, donde sus letras alcanzan una profundidad inaudita en gran parte de los músicos de este país, que sabe perfectamente donde meter el jazz más rítmico con unas bases de rap más clásicas. No es el primero ni único en hacerlo, pero pocos discos transmiten tanto como este, intentando lo mismo. Kase.O sabe bailar con mucho estilo entre el retrato de corte intimista en Como el sol o su canto a la libertad en la propia Libertad, que resulta un himno maravilloso, original y divertido con grandes ideas. Claro que si debo destacar algo es la grandiosa Renacimiento, donde sabe mezclar a la perfección un humor y un divertimento muy personal, con el retrato más crudo e intimista a su adicción a las drogas. Pero en vez de chulearse o deprimirse, como harían MCs de pacotilla como Natos y Waor o Costa, Kase.O sabe darle un optimismo y un saber hacer que llega a pocos o ninguno en este país.

Como he dicho al principio, el rap está encausado en ciertos temas básicos y una estética muy barrio-bajera, que tienden a tener un discurso a veces violento o que le gusta tratar el tema de las drogas de una forma muy liviana, pero Kase.O supo darle siempre una vuelta. Yo nunca he tenido ningún problema con los temas en sí, pero me cansaba que siempre hubiera una visión muy parecida de estos tópicos. En cambio Kase.O rompe una y otra vez con estos temas, pero es que además de romper con las bases de estos una y otra vez, rompe también las bases que él mismo puso con su Jazz Magnetism, volviendo a empezar todo de cero. Un alma camaleónica en el estudio. Así, no creo que a nadie le sorprenda que Repartiendo Arte sea una canción tan imaginativa. Pero esto no nació de cero.

LA HISTORIA DE UN VIAJE QUE COMIENZA EN ZARAGOZA

Mirando al cielo, nacen miles de preguntas, 
y yo en el suelo siento que las hago todas juntas.

Empiezo esta sección del artículo, con estos versos de su canción Libertad. Si en algún momento tiene que comenzar el viaje es aquí, tranquilo en el suelo, relajado, pero exhausto por todo lo que se le viene encima. Kase.O parece sentirse insignificante ante todas las preguntas universales. Abatido, compone canciones en las que se representa este miedo a lo desconocido, a la respuesta de la filosofía más dura, de ahí sale Repartiendo arte. Como expliqué antes, no es que la obra de Kase.O despertara de repente entre libros de Nietzsche o Camus, son reflexiones que vienen de antes, alimentando sus canciones y engrandeciéndolas.

Además de este fragmento de canción, encontramos las semillas de Repartiendo arte en la ingeniosa Atributo a Mr. Scarface. Ya que además de ser una canción filosófica, Repartiendo arte es una obra narrativa. Para ser exactos, la historia de un hombre que viajará al Mundo de las Ideas de Platón, para así ver qué hay ahí y poder contárnoslo. Si en Atributo a Mr. Scarface usaba unos bajos y una guitarra y una batería propia del cine noir, para así contarnos la historia de este gángster y su antiguo ligue, en Repartiendo arte usa una base de música que podríamos catalogar de abstracta para poder, justamente, abstraernos del mundo y poder seguir el viaje de una forma mucho más fluida. No sólo eso, además usa aliteraciones para apoyar el viaje y así, hacer el trayecto mucho más cómodo, como si de un raíl se tratase, nos ayuda a nosotros trenes a seguir una vía de forma suave.

…Traigo el tacto de lo abstracto, nada exacto
Un extracto de lo perfecto, nada recto
Un instante rutilante, muy brillante
de la música de un gigante arquitecto…

Marcados quedan en negrita los sonidos repetidos en ambos versos. Usando en los dos primeros el sonido [ct], pasando por [nt] y así poder volver al primero. Esta es de las canciones más elaboradas que tiene y es que, además, me inclino a que esto tiene una excusa narrativa. Kase.O necesita en esta canción que fluyamos con él como en una nube, como el padre que le canta a su hijo una nana antes de dormir, necesita llevarnos a un estado muy íntimo, que como dije antes, apoyado claro por esa base tan experimental. También cabe destacar el sonido tan mecánico que coge su voz al final de la canción, cuando se rompe la cuerda y queda atrapado para siempre en ese mundo imaginario, que sirve como clímax final y nos aleja de ese sentimiento hogareño, pero a la vez desconocido para nosotros. Como esas ciudades en las que estás por primera vez, pero sientes como si hubieras vivido allí toda la vida.

EN EL TERRITORIO DONDE TODOS DUERMEN

Antes de la conclusión final, debo aclarar qué pasa a lo largo de la canción, que creo se podría considerar surrealista, además de que puede dar a múltiples interpretaciones.

Para mí, como considero que para todo el mundo, esta canción habla sobre la propia creación artística, de ahí el repartiendo arte, ¿qué hace sino un artista, más que repartir arte? Además habla de un estado de incierta forma, donde todos duermen. Creo que en el primer concepto Kase.O transmite, de una forma muy concisa, el hecho de que cada artista imprime su personalidad en su obra, es decir, el arte tiene una forma desconocida, ya que son los propios artistas quienes se la dan. Todos duermen es un aviso al espectador medio, dormido en este mundo artístico, independiente o inepto en estos temas, están todos dormidos, como en estado comatoso. Cuando habla de “te llevo de lo cotidiano a otra realidad”, habla claramente de como el arte nos separa de la vida de alguna forma, nos ayuda a desviarnos de ésta en algunos aspectos. En: “Pasaporte con mi rumbo al infinito”, la capacidad inmortalizante de la muerte. En: “ Dejando ya obsoleto el ámbito de lo concreto, no me limito” la capacidad expansiva del arte, que acoge todo aquello que exista, incluso lo que no. Kase.O suelta conceptos interesantes de forma breve sin cortarse. No voy a analizar toda la letra verso por verso, ya que es bastante larga y os acabaría cansando. Así tras explicar los primeros versos, puedo dejar más clara la idea que me llevo de la canción. La capacidad del artista para hablar sobre cualquier tema, la importancia del artista en la sociedad o la capacidad de trascender por el arte. Al final de la canción, Kase.O se queda atrapado para siempre en ese mundo, tras haberse adentrado demasiado y habérsele roto la cuerda. Cuando adquieres ciertos conocimientos es imposible volver atrás, como expliqué antes, el MC de Zaragoza advertía a la gente dormida, incapaz de entender el arte, pero una vez alcanzas esa lucidez que te da los conocimientos, no hay vuelta atrás. La capacidad liberadora del saber. Al final de la letra, ya atrapado, el rapero no puede sino preguntarse cuánto tiempo estará. Siempre. Pues ¿cuánto dura un siempre? Ahora ya nadie le responde, como en los versos de Libertad, sigue sintiéndose destrozado por todo lo que se le viene encima. Un final hermoso.

Repartiendo arte es una de esas obras que se queda en dos aguas, menospreciados por los que odian el rap o sienten cierto desprecio hacia él, muy intelectual para los que son fans de su obra más infantil como Cantando o aquellos que sólo aprecian sus canciones por como habla de drogas y sexo. Me parece de las canciones más interesantes de estos últimos años. Pero supongo que es mucho mejor ver a Costa mear en la calle.