ENTRE CINCO JARDINERAS Y UN ESPACIO DE CEMENTO (DISCURSO NO EXPUESTO)

Un grupo de niñas se me acercaron en pleno patio con una cámara y un micrófono con la siguiente pregunta “¿Que opinas de la revolución?”. Estaba yo, sentado en una jardinera tocando ukelele y este grupo de niñas me viene a preguntar algo que no estaba preparado a responder. Les respondí “Mmm… dejenme pensar”. Me tome mi tiempo, mirando el patio y a las personas jugar en el recreo a todo sol. No estaba pensando en la respuesta de la pregunta, estaba pensando en que mi ukelele estaba desafinado y como justo esa semana era perfecta para que todo desafinara, y que yo seguía ahí, sentado, entre cinco jardinera y un espacio de cemento.

Buenos días entes directivos de este tan manoceado emblemático liceo.

Buenos días asistentes de la educación.

Buenos días profes.

Buenos días apoderados presentes.

Buenos días apoderados presentes que se sienten mal porque su hijo no está dentro de las primeras letras y para todos el tiempo es oro.

Buenos días apoderados que no pudieron estar presentes debido a que su pupilo repitió de curso o simplemente le negaron la posibilidad de asistir a ésta ceremonia.

Si el grupo de niñas antes mencionadas se me hubieran acercado con su parafernalia y me hubieran preguntado “En una sola palabra, ¿como definirías al los adolescentes?” la respuesta sería inmediata. Paja, palabra que según wikipedia es el tallo seco de ciertas gramíneas. Para nosotros “paja” es una palabra que dice todo. Nos define perfectamente y demuestra nuestro descontento frente al día a día de un adolescente promedio. Porque este año a sido extraño. Dificil elección de directiva estudiantil, paro de profesores, tomas fantasmas, gente que quería tomar medidas pero luego se esfumó, aniversario no aniversario, baile de primavera aniversario y millones de pruebas en un par de meses. La paja nos ha consumido y ahora nos paramos al frente de nuestros padres y compañeros con un poco de lagrimas en los ojos pero ademas de eso con el gran alivio que es salir de este liceo, carcel, regimiento o como quieran llamarle.

En las películas a estos momentos le colocan una música de fondo, algo inspirador como para el momento. A eso le agregamos unas imágenes de nuestro paso por acá, nuestros amores, desamores, amistades, amigos que dijimos que no olvidaríamos pero de todas formas pasaron de ser un abrazo a un simple saludo de pasillo junto a un “¿cómo estás?” de cortesía, y con eso ¡BOOM!, es la perfecta escena final para una película adolescente cursi. Ahora solo falta la palabra final cursi que iría en voz en off, que puede ser “Chico e’ vino, sin agua”, “Adelante Juventud”, “Como buenos a luchar”, o el himno completo si desea.

Ahora, ¿que?. Se acabó. No tendré que excusarme con ningún profesor porque no redí la prueba y/o no entré a clases. No sirvió de nada ese afán de aferrarse a un electivo, de sacarse fotos amando a mi curso y publicarlo en cada red social que tenga con la finalidad de que todos vean que el curso que estoy yo es el mejor. Estamos solos. Me junto con un par de amigos, nos tomamos unos copetes, fumamos un par de pitos y nada. Nadie se preocupa de nosotros fuera de nuestra casa, excepto nuestros padres con un par de llamadas. Nos damos cuenta que no era tan fácil, que no aprendimos nada realmente. Un buen puntaje en la PSU es probable que tengamos, si venimos del “emblemático”, pero pisar fuerte en la calle y sostenerse por si mismo es dificil. Nace una pregunta que pesa, ¿realmente no nos enseñaron nada o no quisimos aprender?. Pero no se, yo no se nada y tampoco creo representar la voz de mis compañeros, y si lo hice me disculpo.

Ahora vienen los agradecimientos varios. Agradezco a cada personaje de este liceo, a cada asistente de la educación, a cada profe, a cada directivo que mas de una vez odié. Mis disculpas si no fui el perfil de alumno que buscaban, pero creanme que tampoco hice lo posible por serlo.

¿Que?, ¿no lo notan?. Se acabó. Ya no hay aplausos, risas, ni los rastros de una alegría pasajera. Se acabó.

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