Periodismo y militancia son sinónimo
No se si alguna vez en la historia el debate entre “Periodismo” y “Militancia” estuvo tan presente como en estos momentos, al punto tal que me parece una discusión vieja. Para muchos, generalmente los sectores más vinculados al establishment informativo o a la ilusión de la objetividad, lo plantean como si fuesen dos elementos totalmente antagónicos, como si no se pudieran mezclar.
Cuando surgen estas discusiones, las posturas de cada uno son tan marcadas que es fácil ver el accionar de algún periodista y saber en pocos segundos qué piensa al respecto.
Sin embargo, en mi opinión son dos caras de una misma moneda que se complementan y que son inseparables, dos elementos interdependientes, algo así como una díada sassauriana.
El conflicto surge cuando se tiene una limitada visión de la militancia, ligándolo a un hecho político partidario con fines proselitistas, “insulto” muy utilizado y divulgado por las corporaciones informativas. Sin embargo, la militancia es un hecho que va mucho más allá, también poniendo de base que todo acto o comportamiento humano es una determinación y postura política.
Militar es establecer una serie de pasos a seguir en búsqueda de un objetivo determinado que apunte directa o indirectamente al bien común, estando aquí la idea de organizar personas como clave. Se milita en todo ámbito y en todo lugar, desde el lugar de trabajo, desde el barrio, desde la universidad. Militar es el nombre malo de lo que las buenas costumbres llaman “participación ciudadana”.
Cuanto daño han hecho a la integración social quienes durante años utilizaron toneladas de papel, mares de tinta o largas horas de eter para desprestigiar a la militancia y dibujándola sólo como algo partidario, sombrío y oscuro alejado de la sociedad. Quizás la pinten tan mala porque el objetivo de militar es siempre cambiar el status quo.
Militancia es cuando vecinos se juntan en la esquina para buscar que asfalten la cuadra, cuando una madre va a reclamar ayuda para armar un comedor comunitario, cuando un grupo de obreros se reúne para discutir la necesidad de implementar mejoras laborales o salariales en su lugar de trabajo, cuando un grupo de jóvenes se junta buscando concientizar de los riesgos del consumo de drogas, cuando un grupo de docentes se organiza para preparar un plan de estudios nuevo, cuando jóvenes y no tanto se organiza para participar de un grupo político. En definitiva cualquier acción coordinada y organizada que busque un beneficio colectivo es militar. Cualquiera puede militar y no dudo en afirmar que mientras más personas militen y por lo tanto menos se mantengan apáticos y fuera del compromiso con los otros, mejor será el rumbo del país.
Ahora bien, ¿se puede pensar al periodismo por fuera del interés colectivo? Se puede llevar adelante este oficio si no es generar “un mundo mejor”? Todos los que entramos sanamente a este ámbito buscamos eso en mayor o menor medida, cada uno desde su lugar y con sus ambiciones. O si no, cuál es el interés del periodista?
Cómo se relaciona esto con la militancia entonces? El objetivo y los caminos son básicamente los mismos con las diferencias del caso. El periodismo es compromiso. Lo importante es siempre elegir hacia donde apuntar los esfuerzos. “El periodismo es un sacerdocio” supe escuchar muchas veces, pero no, el periodismo es otra forma de militar.
Rodolfo Walsh dijo alguna vez “el periodismo es libre o es una farsa”. Yo diría “el periodismo será militancia o será una farsa”, porque como dijo Rodolfo, la verdad no se cuenta, la verdad se milita.
Objetividad?
El periodismo objetivo es un concepto tan aceptado como más vetusto. Puede cualquier persona (no sólo periodista) mantenerse objetivo e imparcial de las cosas que vive? Puede ser imparcial de los sucesos de la sociedad de la que forma parte? No, el periodista no tiene que ser un ente aislado de los hechos, que simplemente los comentan con la misma frialdad que un profesor de matemáticas para explicar las funciones de trigonometría. No. El periodista también merece ser protagonista de lo que sucede en la sociedad e involucrarse con lo que le toca vivir, todo esto sin creerse más importante de lo que sucede o dice. Esto en realidad ya es algo elemental del ser humano. Es imposible pensarlo por fuera de los procesos que vive, porqué esperan que un periodista va a estar alejado de esa idea? Pero es obvio además que es más fácil alejar la idea de objetividad en el periodismo que de sacar lo instalado en torno a la militancia y periodismo.
El periodismo no se podría enteder por fuera del compromiso de quienes lo llevan adelante y ahí está la militancia. Para trabajar en esto cada uno opta por las causas por las cuales luchar e intentar colaborar para ello. Si sos periodista, cuál es tu causa? Por cuál militás? O no pensás las cosas que decís o escribís? Vos por qué sos periodista? En qué direccionás tus esfuerzos?
Generalmente se malentiende al periodismo militante cuando diversos personajes reciben abultados cheques, estatales o de privados, para decir tal o cual cosa, limitando o direccionando su trabajo. Eso no es periodismo ni militancia.
En conclusión, periodismo y militancia son tareas donde se sufre más de lo que cualquiera puede disfrutar, pero que los que lo hacemos siempre terminamos con ese sabor dulce en la mente de saber que se está haciendo lo que uno cree que es correcto.