En tu cumpleaños
A tu salud un abrazo, el brindis viene después
de superar la ironía de cicatrices hechas en la espera.
A tu locura no le hacen falta caricias de realidad
Se puede vivir en la penumbra de las persianas bajas
Con el eco de las canciones en rincones sin cenizas
Con el frío en los pies y medias impares por el apuro
Sin almohadas ni sabanas, al abrigo de los sueños
Por la parte más vulnerable que siempre es lo más duro
Porque se quiebra sin remedio alguno pero con garantías
De esas extendidas, de toda la vida para volver a armarse
Por la sed de los amigos en mesa;
Por la crudeza del domingo y los anzuelos del nihilismo
los rompecabezas, los medio cielo en los ojos
de los gatos mirando el balcón.
La prosa mejor siempre nace después
De un buen amor y una tristeza aún mejor.
De un buen cumpleaños y una resaca aún mejor.
