3 frases que has dicho alguna vez si eres creativo y “freelance”

Soy copywriter freelance desde hace dos años y medio y me encanta.

Cuando digo esto, no me refiero únicamente a lo maravilloso que es no trabajar un jueves por la tarde “porque lo tengo todo controlado”. Me gusta ser independiente hoy y ahora, aceptando que es una montaña rusa. Comprendiendo que quizás tenga que trabajar un domingo por la mañana o todo el fin de semana. Sabiendo que hay meses muy flojos o nulos, y teniendo que cruzar los dedos de vez en cuando para pagarlo todo.

Dejando cuotas de autónomo a un lado, ser freelance es bueno para aquél al que le guste ser freelance.

Pero el hecho de que me encante esta “independencia laboral”, no implica que en algunos momentos bajos no haya dicho en voz alta frases como éstas:

“Eso de venderme no va conmigo”

Y no se trata de trabajar para el lado oscuro de la fuerza. Me refiero a que me he llegado a sentir incómoda al pensar que estaba “presionando” a la gente para que “comprara” lo que hago. Este enfoque es común y, muy a nuestro pesar, erróneo.

Partimos de la base de que si queremos sobrevivir, tenemos que ofrecer y vender un servicio. Pero vender no implica perseguir. Sino existir y comunicar que existimos. El secreto de ventas más potente es encontrar la forma de que te conozcan los clientes que te gustan en el momento y el lugar adecuados. Y estos pueden no ser los evidentes. La prueba de que lo has conseguido vendrá cuando ellos te pidan que trabajes con ellos.

La solución. Empezar por admitir que es necesario dedicar un tiempo mensual considerable en auto marketing. Y sí, sé lo que estás pensando: no es tu estilo ser un gurú. Y mi respuesta es que no tienes por qué serlo, sino que hay muchas formas de conseguir que tus clientes te conozcan y no por ello debas “quedar” como el experto que sonríe en la “home” de su página web. Solo tienes que encontrar “tu manera”. Aquella con la que te sientas cómodo pero que resulte efectiva. 
Freddie Mercury, que era el mejor coach de la historia mucho antes de que existieran los coach, lo tenía claro:

“No puedes ir por ahí diciendo: ‘Qué músico más estupendo soy!, ¡qué canción más increíble compuse anoche!’. Has de asegurarte de que te descubran. Parte del talento consiste en averiguar por qué tu música llega a la gente. No puedes limitarte a ser un músico maravilloso, ya existen a patadas.
(…) El talento no es solo ser bueno, en estos tiempos tiene que ver con estar al tanto de las cosas (…) tienes que tener cerebro para los negocios, porque en buena parte se trata de eso: difundir tu trabajo debidamente y sacar provecho de ello”

2. “Hago tantas cosas que no termino de encajar en ningún sitio”

¿No es esa la primera razón por la que te hiciste freelance? ¿por no seguir los caminos habituales? No es cuestión de huir de las normas, sino de crear las tuyas propias. Y para eso hace falta valentía. ¿No te ha pasado alguna vez eso de frenarte a hacer algo porque nadie alrededor lo ha hecho antes? A mí sí. La conclusión a la que siempre llego es que si no hay un camino, tienes que crearlo. Pero hacerlo con confianza.

Otro matiz importante: ¿somos igual de benevolentes con los demás que con nosotros mismos? Cuando veo desde fuera ciertas “historias de éxito” que implican a profesionales “con un final feliz”, como por ejemplo: “el taxista que acabó siendo influencer”, no los cuestiono, sino que me parecen curiosas, valientes y con una gran moraleja. La de que tienes que hacer lo que quieras hacer cada día de tu vida, porque los demás te cuestionarán mucho menos de lo que piensas, y desde luego mucho menos de lo que tú te cuestionas.

La solución. Ponernos más de nuestro lado. Este argumento a favor no es mío. Un amigo, que además es ejecutivo de cuentas y se encarga de seleccionar el personal que llega a su agencia, una vez me desarmó todo lo anterior en menos de un minuto:

“Donde tú ves una profesional dispersa, yo veo una persona muy flexible. Donde tú ves a alguien que no se especializa, yo veo a una solucionadora de problemas. Y dónde tu ves a alguien que no se termina de centrar, yo veo a alguien con una gran capacidad de adaptación”.

Y es así. La inquietud a menudo se corresponde con la impaciencia. Pero la impaciencia no es mala, sino que hay que aceptarla como es, por sus cosas buenas. Aprender a sacar provecho de nuestras habilidades, optimizar nuestras fortalezas. Y sí, sé que suena difícil, pero es algo que lleva práctica.

3. “Nunca conseguiré tener ingresos regulares”

Se me ocurren, así de primeras, unos 5 ejemplos de personas a mi alrededor que son autónomos y llevan la vida que quieren llevar. Y además cobran (mucho) por lo que hacen. Es un error bastante común y muy ingenuo por nuestra parte pensar que sin un plan, generaremos ingresos. Eso equivale a no tomarnos lo suficientemente en serio.

Para trazar un plan, hace falta un ingrediente básico: creer al 100% que lo que hacemos tiene valor. A partir de esa premisa, podremos construir mucho y la gente empezará a pagar por nuestro trabajo (acorde con el nivel de experiencia que tengamos).

Especialmente en el sector creativo, este miedo en particular es muy común. Somos muy buenos a la hora de reconocer lo estético y lo bonito, pero fallamos estrepitosamente a la hora de aterrizar las cosas y concretar. A los ojos de muchos creativos el marketing es El Mal y el “plan de marketing”, las “newsletters” y las “redes sociales” son sus secuaces. Pero por más que nos pese, si no mandamos un mensaje claro al mundo, el mundo no sabrá que vamos en serio.

La solución. No nos engañemos. Es un camino muy difícil. La rentabilidad tarda en llegar, pero llega.

Decía Woody Allen “80% of success is showing up”. Visualizar y perserverar son las -duras- claves de ese éxito que nos han vendido, que no se consigue bebiendo el café en tazas de Mr. Wonderful, sino avanzando por el camino difícil. Trabajando los lunes por la mañana, los jueves por la tarde, los sábados a medio día; duramente, sí, pero en lo que nos gusta.

Al final, lo único que queremos es poder cantar como lo hacía Frank:

“I face it all and I stood tall and I did it my way”
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