La verdad sobre el FinTech
El concepto FinTech ha nacido en Londres hace pocos años y se define como el uso de la tecnología y los modelos de negocio innovadores para los servicios financieros. FinTech es un segmento de los nuevos modelos financieros que ofrece una amplia gama de servicios como pagos, monedas virtuales, gestión del patrimonio, préstamos y financiación colectiva bien conocida como crowdfunding. Es una revolución financiera que interfiere en el poder bancario para empresas de nueva creación o startups. Además Goldman Sachs estima en uno de sus informes, que alrededor de 5 billones de dólares de los ingresos de las empresas que ofrecen servicios financieros están en riesgo de ser desplazados a las nuevas empresas FinTech. Ya se están viendo casos como PayPal, que después de separarse de eBay, en 2015 ya formaba parte de NASDAQ y hasta ahora ha conseguido alrededor de 50 mil millones de dólares.
A pesar de que EEUU absorbe la mayor parte de la inversión global de las FinTech, Europa ha mostrado el mayor crecimiento en 2014, de más del 215%. Las dos potencias europeas en este área son el Reino Unido e Irlanda, que canalizan más del 42% de la inversión europea.
La revolución que ha provocado las startups que operan en FinTech ha hecho impulsar la innovación de los servicios financieros con el fin de satisfacer las expectativas de las nuevas generaciones, que buscan soluciones digitales de manera rápida y a bajo costo.
El sector de los servicios financieros es uno de los más intervenidos y mediados del planeta, pero eso está a punto de cambiar. De hecho, The Wall Street Journal publicó a finales de 2015 que los modelos de banca e inversión conocidos en el siglo 21, darán paso a otro camino diferente a lo largo de la próxima década. Estamos así, ante la llamada Urberization de las finanzas.
Las pequeñas empresas más innovadoras serán las que saquen provecho del fenómeno FinTech, debido a que éste proporciona soluciones eficientes y eficaces en las escalas más inferiores. El potencial que tiene FinTech no se puede negar, ya que actúa como un catalizador para el crecimiento. Así pues, a la banca tradicional no le queda otra que innovar y colaborar con los nuevos jugadores.