Liset Feider, una mujer con el arte en su ADN
Sin dudas, una persona inquieta que en su amplio CV puede decir orgullosamente que es Licenciada en Psicologia, en algún momento se desempeñó como modelo para la Revista Playboy, pero más allá de todo deja bien en claro en cada palabra que el arte es algo que lleva inscripto desde cuando era chica. Comenta sus orígenes, sus inquietudes y cómo también fue su participación en programas de asistencia a mujeres, víctimas de la violencia de género. Además, comparte su opinión respecto al futuro de las políticas públicas de protección y asistencia a la mujer.
-Te reconocés como artista, desde cuando empezó ese deseo.
LISET FEIDER: Podría decirte que el deseo de dibujar siempre estuvo presente, desde los 5 años tengo recuerdos vívidos de mis dibujos… no podría afirmar lo mismo del resto de mis experiencias a tan temprana edad. Además fui incentivada por familia y docentes a seguir incursionando en la plástica, fue algo tan natural que no tiene mucha explicación. Me reconozco como artista por el hecho de mi necesidad creadora y de comunicar, cuando pinto no dejo de tener en cuenta al espectador porque considero que una obra la completa quien la observa. Para que ese encuentro se logre tienen que darse varios factores: el artista no solo debe tener buen oficio, sino un campo del orden de la experiencia, de la subjetividad, para tener qué comunicar. Y quien recibe la obra debe tener lo que los psicoanalistas llamamos “tela”… otro campo subjetivo donde dejar entrar a la obra para enriquecer la experiencia. Es un enriquecimiento mutuo en términos subjetivos.
¿De dónde viene tu inspiración?
LF: La inspiración viene de la mano del trabajo diario, uno puede tener buenas ideas –ese campo subjetivo deseoso de materializarse en la obra- pero debe estar el ejercicio de la mano para poder concretarlas, son caras de la misma monedad. Considero fundamental la sinceridad brutal con uno mismo, las cuestiones estrictamente compositivas son criticables en sentido amplio, no así la esencia que se pone en cuestión, esto lo saben muy bien quienes se encargan de la formación artística: una sana abstinencia respetuosa de la alteridad. La inspiración es un encuentro de sublimes ideas con el impulso de lo volitivo, pero no es una corriente constante y sostenida en una obra, lo asemejaría a un lejano faro que orienta y al cual nunca se llega. El proceso de una obra está minado de accidentes y eso es genial mientras se esté abierto a la serendipidad.
Por lo que vi en tus trabajos hay un gran foco en la figura femenina. Y una fuerte influencia del arte figurativo. ¿De dónde nace esa búsqueda?
LF: Es una necesidad, diría que no puedo hacer otra cosa en estos momentos. El cuerpo de la mujer me permite expresar distintas experiencias que no puedo sostener desde lo discursivo, cualquier intento explicativo implicaría alejarme de lo esencial. Si logro dejar mudo al espectador de mi obra me doy por satisfecha. Nada más triste que las rápidas explicaciones del sentido común. Lo único que sé es que me opongo a las formas consensuadas socialmente sobre lo que debe ser una mujer, los mensajes y tips imperativos para ser cada vez más perfectas, ese imperativo de ser feliz y eficiente. En mis pinturas expongo las marcas que dejan las vivencias en el cuerpo, porque el cuerpo también se marca y no hay porque ocultarlo. La mujer a lo largo de la historia ha sido retratada en forma ideal, pero en el arte argentino si mirás la obra de Eduardo Sívori “El despertar de la criada”, ves un cuerpo con marcas que nada tiene que ver con los ideales de perfección. Voy en esa línea. El goce estético no es la perfección que instalaron los medios de comunicación masivos. Y voy a seguir siendo figurativa y pintora de caballete. El arte conceptual me hiela el alma. Somos muchos los que pintamos y admiramos a los grandes maestros, ahora que los museos muestren sólo una parte es otra historia.
Previamente me dijiste que sos una persona inquieta. Estuve averiguando y puede ser que también hayas trabajado cómo actriz para Playboy TV y también algunas participaciones en videos musicales ¿Cómo se fueron dando esas situaciones? Realmente pocas personas tiene esa versatilidad. Me podrías contar de qué manera alternaban esas situaciones con la vida cotidiana.
LF: Previo a eso que contás, mis años por la Prilidiano Pueyrredón me formaron en el dibujo con modelo vivo, lo cual me permitió desarrollar una mirada sobre el cuerpo libre de moralismos. Haber sido Playmate me dio la oportunidad de vivenciar aquello a lo que hoy me opongo y que hoy puedo expresar. Tengo variados intereses, luego obtuve mi licenciatura en Psicología en la UBA, y me especialicé posteriormente en el Test de Rorschach. Fijate que el padre de Hermann Rorschach era artista plástico. Esto no es un dato menor, Hermann, psiquiatra con influencias psicoanalíticas, incorporó con naturalidad la plástica y desarrolló una técnica fabulosa para conocer la personalidad mediante la percepción de unas cuantas manchas. Estudia la forma y el color, justamente los dos polos en discusión en la pintura… ¿debe primar el color sobre la pintura, al revés, o ambos en justo equilibrio? El dibujo pertenece a la lógica formal, y el color al polo de las emociones. ¿Porque dar una definición unívoca? Encuentro aquí que los modos de expresión no pueden escapar a la personalidad de base, y pretender una norma implicaría un arrasamiento subjetivo del artista. Ahora bien, no fuerzo maridajes entre la psicología, el psicoanálisis y mis obras. Creo que la pintura está por fuera del campo de la palabra y cualquier traducción implica alejarse de ella. Cuando estoy delante de una buena obra, quedo muda, siento la pintura en el paladar y dejo que me invada. Cualquier intento analítico o comprensivo me alejaría de esta experiencia.
Anteriormente me comentaste que estuviste vinculada a Trabajos en Violencia de Género.
LF: Como psicóloga trabajé en el abordaje y contención primaria de mujeres atravesadas por situaciones de violencia de género, y por otro lado con niños con su infancia vulnerada. Son situaciones extremadamente difíciles donde es imprescindible trabajar en red, algo que al menos en la Provincia de Buenos Aires — donde yo trabajé- no está suficientemente desarrollado. Me frustraba no contar con una red de derivación y condiciones para ofrecerles tratamiento psicoterapeutico, yo sólo tenía un abordaje primario con ellas pero no era mi función brindar un tratamiento. En la mayoría de los casos las denuncias que hacían las mujeres no podían sostenerlas y terminaban regresando a su situación anterior. De nada sirve inaugurar una Comisaría de la Mujer y la Familia si no ponés en marcha una red que trabaje en interdisciplina.
Pensás que verdaderamente vamos hacia una sociedad más conciente sobre las cuestiones de género. Sabiendo que el androcéntrismo ha estado vigente por tantos años en distintias instituciones y qué te parecen las políticas públicas que se han tomado en favor de los grupos más vulnerables y no hegemónicos.
LF: Sin dudas, hay una mayor visibilidad de estas problemáticas, pero los estereotipos persisten, se camuflan bajo nobles causas, y para ello es imprescindible un Estado presente que tenga en su agenda estas cuestiones. Educar, educar y educar enseñando a pensar, no sólo las cuestiones de género sino la violencia en general: bullying, maltrato hacia los ancianos, niños y animales, en definitiva los más vulnerables. Difícil, no? Mira, cuando acá nos reíamos a carcajadas con el Show de Benny Hill, el cómico hacía un monólogo donde se mofaba de las suecas que lo tildaban de machista. En los 80 ya habían sociedades que lo cuestionaban mientras acá nos reíamos con él. Soy optimista, creo que vamos a madurar, si otros pudieron nosotros también.
*Material cortesía página de Facebook de la artista quién se encuentra trabajando en su primera muestra individual

