El arco iris de gravedad — Diario de lectura (15)

Hice un esquema de interrelaciones entre los personajes.

Flashback en el que Jessica recuerda una ceremonia religiosa de Adviento junto a México. Pynchon se pone poético y le sale bien. Tiene esa capacidad. El asunto es que tiende a romper esos clímax poéticos abriendo la escena o siguiendo el hilo de una digresión. Es algo habitual en él. En este caso, de una escena intimista entre México y Jessica, contada desde la óptica de ella y en la cual aparecen señales importantes de sus sentimientos por él, Pynchon abre la toma de un modo confuso y algo caprichoso a pasajes del Adviento y la Navidad en la Europa de la guerra y la posguerra. Se pierde algo ahí. No sería un problema si no lo hiciese en todas y cada una de las oportunidades que se le presentan.

Me pregunto por el escritor tomando esa clase de decisiones durante la escritura. Me pregunto por el editor de estos textos en un país como EEUU, en el que los editores pesan y sus decisiones determinan la forma final y hasta el sentido de los textos.

Algo parece claro: Jessica no ama a Roger igual que él la ama a ella. Él es más viejo y parco. De algún modo ella le teme. Hay una tragedia en potencia ahí.

Cito este fragmento en que habla del Niño Dios por su belleza y su verdad conmovedoras, poéticas, religiosas: “Pero esta noche, mientras regresas a casa, piensas que te habría gustado cogerlo, tenerlo un momento en brazos. Solo un momento, muy cerca de tu corazón, su mejilla junto al hueco de tu hombro, lleno de sueño. Como si fueras tú el que, de algún modo, pudiese salvarlo”.