El arco iris de gravedad — Diario de lectura (32)

PÁGS. 390–397
A partir de esta zona de la narración todo puede ser verdadero o falso. ¿Tantivy murió en el campo de batalla o lo mataron y simularon su heroica muerte? ¿Tantivy efectivamente murió o el Times encontrado por Slothrop es una artimaña para engañarlo? ¿Slothrop es el perseguido o el perseguidor? ¿Es una pieza de un plan mayor o es el ejecutor de su propio plan? Lo grandioso es que Pynchon va creando esa sensación tan de a poco y con tanto cuidado que el lector pierde de vista el límite entre la paranoia de Slothrop y lo que realmente sucede. Es decir, no hay onirismo (?) ni absurdo que por su exceso le permita al lector delimitar la alucinación del hecho de un modo contundente. El clima logrado es similar a ciertas películas de Lynch pero menos extrañado. En literatura me recuerda a ciertos pasajes de Una mirada a la oscuridad de Philip Dick en que la confusión de personalidades del protagonista se termina trasladando al lector.
