¿Cómo generar confianza en equipos virtuales?

En la actualidad uno de los grandes problemas que aquejan a los gerentes es cómo generar equipos más colaborativos y exitosos. La confianza es una de las formas de lograr esos resultados ya que potencia las habilidades individuales y en su conjunto fortalece la dinámica del equipo a través de la fluidez y el intercambio de ideas. Pero, ¿cómo generar y mantener la confianza en los equipos de trabajo virtuales?

Cada vez más, las empresas forman equipos virtuales que se comunican a través de distintos dispositivos tecnológicos. Personas de distintos países y culturas, con una brecha horaria que dificulta su encuentro, deben interactuar a través de las fronteras para cumplir un objetivo común. Desde empresas multinacionales con equipos que interactúan en diferentes países hasta empresas que se expanden y necesitan empelados fijos en cada país, incurren además en la incipiente moda del home-office y el flex-time.

No obstante, la gestión de estos equipos presenta desafíos, ya que ponen a prueba nuestras tradicionales formas de pensar, de comunicarnos y de hacer las cosas.

Uno de los aspectos clave es la generación de confianza. Un equipo en el cual sus integrantes se comunican y se tienen confianza logrará eficientemente los objetivos planteados, mientras que la falta de confianza entre ellos inevitablemente generará demoras, retrabajos,competencia interna y una constante sensación de malestar.

Estudios de Great Place to Work indican que las organizaciones con índices altos de confianza se desempeñan mejor financieramente, ya que experimentan una comunicación bidireccional, creen en la visión de futuro del equipo y en su líder y participan de la toma de decisiones en un grado mucho mayor que otras empresas. En el ámbito empresarial, el valor de la confianza está íntimamente relacionado con la capacidad de delegar y con el compromiso de cumplir con lo acordado.

¿Cómo gestionar equipos virtuales?

En un equipo virtual, el rol del gerente radica en desarrollar las bases de comunicación necesarias para la generación de confianza y compromiso entre los colaboradores. El gerente debe buscar los intereses compartidos, los valores comunes y las soluciones mutuamente satisfactorias para apalancar el potencial de cada miembro. Para esto, hay que lograr un diálogo significativo entre los miembros del equipo, una conversación genuina que desarrolle las bases de la confianza y la colaboración y promueva el trabajo en equipo.

Mientras los equipos fijos suelen beneficiarse con un líder que actúa como facilitador, los virtuales necesitan un gerente que proporcione una dirección clara y elimine toda ambigüedad del proceso. Por eso, es sumamente necesario formalizar los roles y responsabilidades para evitar que se generen confusiones en el proceso.

Al comunicarnos virtualmente, nos volvemos menos influyentes. El lenguaje facial y los tonos de voz dicen más que las palabras. Las vías tradicionales en las cuales las personas establecemos lazos a través del contacto físico y la socialización se encuentran limitadas. Un gerente de un equipo virtual que se sienta rígido frente a su pantalla de Skype, pierde poder de empatía y persuasión. La comunicación sería más efectiva si generase un ambiente más ameno, lo que puede lograrse con algo tan sencillo como mover sus brazos o gesticular.

Esta falta también se refleja cuando uno se cruza a los compañeros de trabajo en el almuerzo o los pasillos, donde empieza a conocer a las personas y entender en quién se puede confiar y en quién no. En los equipos virtuales, dado el escaso contacto presencial, la situación es diferente. En estos casos, la confianza se mide casi exclusivamente en términos de fiabilidad, la capacidad de cada miembro de producir resultados repetidamente.

La fiabilidad refiere a la probabilidad de que algo funcione correctamente bajo ciertas condiciones y en un periodo de tiempo determinado. Se asocia a la confianza o seguridad de obtener buenos resultados. Por eso, el grado de fiabilidad de cada uno quedará establecido una vez que se hayan desarrollado varios proyectos en conjunto.

Entonces, ¿cómo construir y mantener la confianza?

Desde la perspectiva del líder, esto requiere repensar los viejos modos de mando y control.

En entornos virtuales, la gestión de equipos depende más de la confianza que del control. Depende de una buena utilización de la tecnología, de una frecuencia adecuada de comunicación y de la fiabilidad generada por cada miembro, sin dejar de lado la motivación que líder genere en cada uno de sus colaboradores. Es un gran desafío, pero vale la pena intentarlo.

Patricia Naiman es Gerente de Foramción en Tandem, Soluciones de Decisión 
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Originally published at tandemsd.com.

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