Age of Empires

Que mejor tema para un domingo que el de un videojuego.

Nunca he tenido mucha experiencia dentro de este increíble e infinito mundo del videojuego, la razón fundamental es que nunca he contado con una videoconsola propia. La única excepción fue la Play Station 1 y allá por finales de los 90. Recuerdo que fue el regalo de comunión de mi hermano David y que durante un tiempo jugamos juntos al famoso “Fifa’98”, pero nunca me llegó a enganchar del todo.

Quizá de más mayor, podría haber tenido la oportunidad de permitirme alguna videoconsola, pero nunca me llamó la atención, siempre he tenido ordenador en casa y mi ocio y entretenimiento pasó, y pasa, más por la música y por visionar películas, que por jugar delante de una pantalla. He jugado alguna vez a póker online (siempre sin dinero real) y a un manager de fútbol online, al cuál le dedico algunos minutos a la semana. Se podría decir que prácticamente soy una tabla rasa, hecho que me supone un reto, pero por otro lado me proporciona una oportunidad para desarrollar una reflexión lo más objetiva posible al no estar influido por ningún género o tipo de videojuego en concreto.

Si queremos entender los juegos electrónicos actuales de increíbles gráficos e interfaces que nos hacen olvidar la realidad con absoluto placer. Que nos abstraen de nuestras vidas monótonas y lineales y que nos permiten vivir experiencias infinitas con un sinfín de estímulos visuales y sonoros. Tenemos que volver la vista atrás y buscar la explicación de los factores evolutivos que han hecho que todo esto sea posible.

La era de los reyes

En esta ocasión me apetece hablar del Age of empires II “The ages of the Kings”. Sí, podríais pensar que soy un viejuno inadaptado, que también, pero en realidad he elegido hablar sobre este nostálgico videojuego por la revolución que supuso en su momento.

Es uno de los juegos atemporales por excelencia, interminable saga situada dentro del género de la estrategia digna de un conquistador imperial, que nos divierte y entretiene desde 1997. Han pasado casi 20 años y sigue teniendo entradas en foros, guías de trucos, gameplays en youtube, páginas de descarga gratuita, etc. Si ponemos Age of empires en google, aparecen más de 25 millones de páginas relacionadas. Así que podríamos decir que fue uno de los grandes aciertos de Microsoft en el desarrollo de videojuegos

Para aquellos despistados que no sepan muy bien de qué va el tema, en youtube hay diferentes vídeos de partidas reales, con las que podréis disfrutar de las diferentes posibilidades de las que dispone.

Análisis sobre el juego

En realidad es bastante sencillo, eres una civilización que debe evolucionar y crecer lo suficiente como para someter a otras. Las ansias de conquista del ser humano son apaciguadas con este juego que nos hace partícipes de esos inmorales y eternos roles humanos. Roles como el de protector, que nos sirve para conservar lo que nos atribuimos como propio y de gobernador de lo ajeno, que nos empuja a poseer aquello que no hemos visto ni tocado todavía.

El objetivo principal es sobrevivir y por extensión, eliminar a los diferentes rivales. Se puede jugar contra la máquina, en diferentes mapas aleatorios o creados por nosotros mismos o en red contra jugadores reales en la opción muiltiplayer. El máximo de jugadores en esta modalidad es de 8.

Civilizaciones

Podemos elegir entre 13 civilizaciones:

Europa Occidental: Ingleses, Celtas, Francos.

Europa Central: Godos, Teutones, Vikingos.

Medio Oriente: Bizantinos, Persas, Sarracenos, Turcos.

Lejano Oriente: Chinos, Japoneses, Mongoles.

Cada una tiene un perfil diferente con habilidades especiales que supondrán diferentes pros y contras y por tanto desarrollarán diferentes estilos de juego. En todas las civilizaciones existen dos tipos de edificios, los sociales y los militares. Ambos son igual de importantes.

Unidades civiles

Tenemos un pequeño ayuntamiento, con el que podemos “fabricar” aldeanos, figuras indispensables que conseguirán recursos, construirán los edificios y repararán lo necesario para continuar creciendo como sociedad. Además de los aldeanos tenemos más unidades civiles, como los barcos pesqueros, barcos de transporte y unidades comerciales como las carretas utilizadas en los mercados.

Hay que construir casas, para poder albergar más población. Minas, para recolectar oro y metal. Aserraderos, para recoger madera y molinos dónde guardaremos nuestro alimento recogido.

A medida que nuestra civilización crece, deberemos ir armándola en consecuencia, para defendernos de los enemigos o en su defecto, atacarlos.

En el modo de juego que viene por defecto, tienes la posibilidad de albergar 200 de población como máximo, luego deberás combinar de manera eficaz las unidades militares con el número de unidades civiles, para mantener un equilibrio satisfactorio.

Unidades Militares

Dentro de las unidades militares nos podremos armar con infantería, arqueros, caballería, armas de asedio, barcos de guerra y unidades especiales en función de la civilización elegida. Además existen unidades con funciones curativas, como los monjes, que también pueden convertir unidades enemigas a nuestras filas y recurrir a héroes, unidades que recuerdan a personajes históricos y con las que podremos luchar en diferentes campañas del juego.

Conclusión

Es un juego de estrategia completo que nos hará olvidar el paso del tiempo, una y otra vez querremos derrotar a nuestro enemigo, completar campañas y disfrutar de jornadas interminables de pique con nuestros amigos. Construye muros, fortalezas, torres de vigilancia y castillos para defender tu territorio. Fabrica máquinas de asedio y unidades militares de diferentes tipos. Cuánto más daño realicen las unidades, más coste conllevará su producción, pero mejor armado tendrás tu ejército.

Es cierto que los gráficos se quedan muy atrás comparándolos con los productos actuales, pero la jugabilidad sigue enganchando. Podemos completar partidas de 3 horas en las que parece que el tiempo no pasa, siempre hay algo que construir, atacar, mejorar, o defender. Las estrategias son múltiples y el hecho de expandirse como imperio, le da un valor añadido.

Por algo este juego es infinito, está pensado en los años noventa, pero con una mentalidad eterna. Jugábamos, jugamos y jugaremos a este juego épico, que revolucionó los juegos de estrategia por su infinidad de posibilidades que proporcionaba para la época.

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