¿Son los medios conscientes del problema que representan los bots?


Vivimos en un mundo de noticias instantáneas. Todos los días, miles de periódicos, sitios y canales de noticias alrededor del mundo publican millones de notas acerca temas tan diversos como el último escándalo en la casa blanca, el precio de la leche, y hasta temas híper locales como el nuevo bache en la avenida principal de un pequeño pueblo perdido. Esto no es una novedad, pero desde la aparición de las redes sociales, este fenómeno se ha exacerbado, permitiendo a los medios informativos no solamente llegar de nuevas maneras a millones de personas, sino que también alimentarse de los aportes y mensajes de esas personas en tiempo real y de manera muy activa, ya sea a través de comunicación directa con los lectores, o midiendo las tendencias de opinión reflejadas por los comentarios vertidos sobre un determinado tema en Facebook y Twitter. Y aunque esta parece una gran forma de entender de qué habla la sociedad, existe un gran peligro, y es caer en errores monstruosos y estadísticas alteradas producto de una fuerza creciente y cada vez más dañina: los bots sociales.

Los bots sociales, junto con el espionaje gubernamental, representan la mayor amenaza a la libertad de expresión jamás concebida en la era digital. Estos robots, programados por partidos políticos, marcas, agencias digitales y todo tipo de organizaciones, no son otra cosa que perfiles falsos que simulan ser una persona real en Twitter, Facebook y otras redes sociales. Estos bots se encuentran diseñadas con distintos fines, siendo el más frecuente, seguir a determinados individuos o marcas y, así, crear la impresión de que su popularidad es mayor a la real. Otros bots, en cambio, son diseñados para aparentar mayores niveles de conversión durante fraudes publicitarios; para interactuar con otros usuarios e intentar venderles productos o servicios; o, en los casos más peligrosos, para plantar opiniones y comentarios que responden a una determinada agenda y, así, engañar a la opinión pública.

Lamentablemente este tipo de cuentas son cada vez más frecuentes, y cualquier usuario real y honesto se encontrará con que una porción de sus seguidores son, en realidad, bots. Algunas marcas conocidas, que nunca recurrieron a estos métodos para incrementar su popularidad, han llegado a contar entre su base de seguidores con un 48% de bots, y hasta el presidente estadounidense Barack Obama, cultivó, sin proponérselo, un 38% de seguidores falsos. Esto sucede porque, en su afán de mantener un perfil bajo y no llamar la atención sobre ellos y sus clientes, los creadores de bots siguen tanto a cuentas genuinas que nunca requirieron sus “servicios” como a aquellas que si lo hicieron, de forma tal de generar patrones de conducta regulares que no resulten fáciles de detectar.


El engaño de los seguidores Bot

Aunque puedan parecer inofensivos, los bots diseñados para convertirse en seguidores, representan un verdadero problema. Esto no se debe simplemente a que afectan negativamente a las métricas asociadas con la interacción de los usuarios (después de todo, si bien se convierten en seguidores, los bots rara vez interactúan, con lo que en una base cada vez mayor, la cantidad de usuarios activos resulta cada vez menor) sino a que exageran la percepción de popularidad generada sobre el perfil social de una determinada persona u organización.

En un mundo en el que la popularidad se encuentra muy asociada a la influencia que una persona es capaz de ejercer, un perfil con una gran cantidad de seguidores tiene más posibilidades de ser tomado en serio e, incluso, de ser seguido por nuevas personas, que otro que cuenta con un número menor. Y esto va más allá de la vanidad. En las redes sociales, la popularidad genera validación, y un mensaje emitido por una persona con una amplia base de seguidores, puede tener mayor repercusión, mayores probabilidades de ser reflejada por un gran medio, y hasta mayor probabilidad de ser tomado en serio por personas de verdad influyentes, inclinando la balanza del “poder” en las redes sociales a favor de personas cuya verdadera influencia es menor a la percibida, cayendo en una verdadera trampa social.


El peligro que los bots representan

Los seguidores falsos, sin embargo, son el menor de los problemas cuando se trata de bots. Los bots sociales diseñados para generar opiniones y mensajes alineados con la agenda de un determinado grupo, resultan especialmente dañinos. Como mencionábamos anteriormente, una gran cantidad de medios alrededor del mundo toman a las redes sociales como espacios muestrales que permiten reflejar de manera certera qué opina la sociedad sobre distintos temas. Cuando se trata de grandes polémicas, o de asuntos relacionados con leyes que generan debate y controversia, y en especial en sociedades polarizadas, no es inusual que millones de personas se vuelquen a estos espacios para opinar. ¿Pero que sucede cuando una porción importante de estas opiniones no son genuinas, o no pertenecen a personas reales?

Tal escenario es frecuente, y la presencia de opiniones falsas vertidas por miles de cuentas, simulando ser miles de personas, puede alterar el panorama de manera muy significativa. Por un lado, aquellos que eligen opinar en una red social se verán afectados al sentir que una línea de opinión tiene más peso del que verdaderamente tiene. Por otro, un medio o consultor midiendo el porcentaje de mensajes que defienden una u otra posición, obtendrán conclusiones equivocadas y alejadas de la realidad. Esto es especialmente peligroso durante períodos electorales, o en tiempos de gran conflictividad social cuando la percepción de que, por ejemplo, los seguidores de un gobierno son más que sus detractores, puede provocar que los últimos elijan no salir a la calle a protestar, o se resignen a un resultado adverso y decidan no votar en un referéndum, por dar apenas algunos ejemplos.

Por fortuna, los medios comienzan a notar que algo esta mal, y sitios de noticias y revistas del prestigio del Huffington Post, Forbes, La Nación y Fast Company, entre varios otros, han publicado reportes acerca de la problemática de los bots en los últimos años. Sin embargo, estos y otros medios, siguen volcándose a Twitter y a otras redes sociales como fuentes de opinión, y hasta como herramientas para realizar simples encuestas a través de hashtags y otros métodos, cuyos resultados resultan fácilmente adulterables mediante la utilización de bots.

https://twitter.com/TheXFactorUSA/statuses/245204940803416064

La solución, por el momento, consiste en chequear minuciosamente los datos, y asegurarse de que, al compilar información de las redes sociales, se filtren los mensajes sospechosos y se dejen afuera los comentarios de usuarios sospechosos.

El poder de Twitter, Facebook y otras redes sociales como herramientas para medir el humor social y descubrir los temas que le interesa a la opinión pública es enorme. Sin embargo, tal poder requiere un alto compromiso ético, y un manejo muy cuidadoso de la información y los datos allí obtenidos teniendo siempre la conciencia de que éstos son capaces de alterar el comportamiento, las opiniones y hasta las decisiones tomadas por millones de personas.

La punta del iceberg

Este enfoque representa apenas la punta del iceberg. Con el objetivo de poner el foco sobre la enorme amenaza que suponen los bots para la opinión pública y la libertad de expresión, decidimos comenzar a escribir sobre ella, publicando un nuevo artículo cada dos semanas. Nuestro principal objetivo es abrir los ojos de muchos quienes no conocen o minimizan este problema y, a la vez, conectarnos con una comunidad preocupada y con ganas de trabajar en resolverlo. Es por eso que nuestros colaboradores, así como profesionales invitados de distintas disciplinas, participarán con sus piezas y comentarios. Si tienes algo que aportar y ganas de escribir, no dudes en contactarnos. Con gusto revisaremos y publicaremos tu material. Bienvenidos a nuestro blog.

The Botbusters!