The Botbusters - Manifiesto

Recuperemos la magia de la interacción humana.


Las redes sociales se han convertido en un fenómeno cada vez más trascendente como vehículos de expresión de la opinión pública en temas tan diversos como la realidad política — acerca de la cual millones de personas opinan permanentemente en estos espacios — hasta la promoción de marcas y nuevos productos. Este foro permanente de opinión, ha generado que estas mismas redes permitan medir el sentimiento de la gente sobre cualquier tema de una forma en la que nunca antes había sido posible; tarea que realizan cientos de agencias, consultoras y hasta medios de comunicación, reflejando a través de notas periodísticas, que se opina en las redes sociales como Facebook y Twitter.

La primavera árabe, las protestas masivas en Latinoamérica en 2013 y, más recientemente, la revolución en Ucrania, han sido fenómenos generados desde las redes sociales. Tanto líderes comunitarios como políticos y ciudadanos de a pie por igual utilizaron estos canales para expresar sus puntos de vista y convencer a otros de que se sumen a sus causas. Esto también ha permitido que los medios tradicionales extrajeran información y descubrieran qué pensaba y de que manera iba a actuar la gente.

Desafortunadamente, estas maravillosas herramientas para el cambio social, han sido contaminadas por cuentas apócrifas mejor conocidas como “bots sociales”.

Creadas por todo tipo de organizaciones, desde gobiernos a partidos políticos, activistas, ONGs y hasta marcas y agencias de comunicación y marketing, estos bots, no son otra cosa que cuentas falsas que tuitean y publican mensajes simulando ser personas reales, confundiendo a otros. De esta forma, es posible crear o exagerar corrientes de opinión que, de otra manera, resultarían marginales o, por lo menos, menos preponderantes, y generar la impresión de que cierto punto de vista cuenta con una preeminencia que, en realidad, no posee. Esto no solo confunde a los usuarios de las redes sociales, quienes de pronto ven un sinnúmero de mensajes de distintos usuarios avalando un punto de vista muchas veces distinto al suyo, sino que altera las estadísticas publicadas por los medios, generando la sensación en toda la sociedad de que una forma de pensar, en la realidad minoritaria, se impone ante el resto. Esto, que en muchos casos puede no resultar significativo, resulta especialmente perjudicial durante procesos electorales o grandes crisis sociales.

Otros bots son creados para incrementar la cantidad de seguidores con los que cuenta un determinado usuario. Algunos perfiles populares en Twitter, pertenecientes a estrellas de cine, músicos y hasta a líderes políticos, cuentan con bases de seguidores de millones de personas. En muchos casos, muchas de ellas son bots que generan la sensación de que esa personalidad tiene mayor tracción en la red social de la que en verdad tiene.

Finalmente, existe otro tipo de bots que no son más que maquinas de generar spam. Diseñadas para interactuar con usuarios que mencionan ciertas palabras clave a través de mensajes que buscan vender un producto o servicio, estos bots tienen un fin totalmente comercial, con lo que se los podría considerar menos peligrosos que a los otros. Sin embargo, su intensa actividad, es en gran responsable de la contaminación de la experiencia social de muchos usuarios en Internet.

Es también importante mencionar el rol de los community managers, es decir de personas que regentean cuentas pertenecientes a una organización o personalidad. Si bien en general se trata de profesionales que operan con ética e integridad, en algunas oportunidades son responsables de generar contenidos para cuentas falsas creadas con el propósito de alimentar una determinada corriente de opinión o un punto de vista, lo que resulta tan perjudicial como un bot.


Somos un grupo de ingenieros, programadores, sociólogos, economistas, abogados y profesionales del marketing de todo el mundo que compartimos una gran preocupación por este tema. Estamos determinados a generar conciencia acerca de la problemática que suponen los bots, y a poner a las personas al tanto del gran peligro que representan no solo para las redes sociales, sino que para la libertad de expresión en Internet. Porque ¿cómo podemos hacer oír nuestras voces, si cada vez que hablamos otras miles de voces falsas gritan más fuerte para tapar nuestro mensaje?

Cómo activistas de la libertad de expresión, estamos comprometidos a desarrollar todo tipo de herramientas y estrategias para exponer a los bots y a las personas que se encuentran detrás de ellos, y a ayudar a otras personas a descubrirlos y denunciarlos.


El proyecto The Botbusters es nuestra primera respuesta a este problema. En nuestro sitio encontrarás información acerca de este problema cada vez más importante, así como una herramienta que te permitirá verificar si cualquier cuenta individual de Twitter está operada por una persona real, por un community manager que busca imponer una determinada agenda, o por un bot automatizado.

Nos tomamos en serio nuestro trabajo, y es por eso que desarrollamos un algoritmo evolutivo que aprende permanentemente los nuevos trucos y tecnologías utilizados por los bots y sus creadores. Para descubrir si una cuenta está operada por un bot evaluamos la frecuencia, los horarios, las temáticas, las interacciones, la biografía y el origen del contenido compartida en el timeline, y determinamos un grado de probabilidad de que se trate de una cuenta automatizada.

Nuestra lucha por nuestro derecho a una Internet social libre de bots está apenas comenzando, y vamos a hacer todos los esfuerzos posibles por sumar gente a nuestra lucha y, así, haceros escuchar. Para acabar de una vez por todas con esta tendencia infame que está acabando con nuestra posibilidad de hablar libremente y hacernos oír.

The Botbusters

Conoce más sobre The Botbusters en: http://thebotbusters.org


Imágenes: Principal: Quinn Dombrowski — Secundaria: See-ming Lee