Un ultimo adiós a alguien que no era yo

He decidido emprender una larga travesía. Una en la que no, no puedes acompañarme puesto que la naturaleza del viaje no lo permitiría.

Escribiré… y te escribiré a ti de vez en cuando, cuando la mar y mi sobriedad me lo permitan.

He tomado mi viejo barco: El Esperanza, ese del cual te quejabas cada vez que decidía invertir un poco de mi dinero en él ¿recuerdas? Ése en el cual te prometí zarpar un día; No se que fue lo que pasó… supongo que algunas personas gustan de la pasividad de la tierra firme.

No pediré perdón, no esta vez. No me quedare callado como lo hice cuando debí de haber gritado. No me arrepiento de lo que hice contigo, pero si de lo que hice conmigo. Desperdicie algunos buenos años fingiendo ser alguien que no era, desperdicie algunos buenos tragos brindando por una felicidad que no era la mía y, sobretodo, desperdicie algunas buenas noches soñando sueños que no eran (Y nunca serán) los míos.

Pero nunca es tarde para cambiar, hoy he decidido mi camino, abordo del Esperanza y muy lejos de ti, ¡Hoy doy por terminado mi anclaje a la tierra! Pues nada de lo que la tierra me dio me pertenece y, por ende, no pertenezco a la tierra. Por que soy un capitán y, como tal, pertenezco a la mar.


Firma: El Capitán.

Like what you read? Give El Capitán a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.