Para todo mal, flautas. Y para todo bien, también.

Aunque no es ninguna novedad este sitio, para mí ¡sí que lo fue! Escondido entre los edificios de la colonia Del Valle, las flautas “El Rey de las Ahogadas” se convirtieron desde la primera vez que las probé en mi must de brunch chilango sabatino.

La decoración es más bien básica, pero eso es lo menos importante porque la comida es tan perfecta…mente frita, que a la primera mordida se te olvida que el menú está escrito sobre la mesa (lo cual lo odio porque se me antoja todo).

Pasando al punto por el que estamos aquí, la comida, es todo lo que un crudo, un gordo, un gordo crudo, o simplemente un antojadizo podría pedir. Obviamente está el platillo estrella, las flautas ahogadas en salsita verde picosa, gorditas de chicharrón -ahogadas o no- chilaquiles, quesadillas, tortas y hasta tacos al pastor; ya si quieren saber más del menú métanse mejor a su facebook.

Aquí no se vale hacerse “de la boca chiquita”, aunque los platos no son descomunales, sí ingieres una buena dosis de grasa suficiente para una semana, así que si buscas algo light mejor llévate unos apios.

Para quienes van por primera vez, no teman, pidan las flautas y/o la gordita ahogada. Lo demás se ve igual de rico pero al final son garnachitas que podemos encontrar en otros lados, aquí por lo que vale la pena jugarle al infarto es por esas crujientes flautas fritas en su punto (tampoco crean que escurren aceite) y por la salsa que no podría ser mejor. Lo mejor de todo, con menos de cien pesos por persona la armas.

Los dejo haciéndose agua la boca y regreso a mi fruta, porque dieta.

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