Sin rumbo

Él yacía inmóvil en el suelo…

Me quedé quieto observando, sentía que en cualquier momento despertaría e intentaría arrancarme la vida como lo hizo con los demás. ¡Maldición! Tengo que irme de aquí o pensarán que fue mi culpa.

Salí inmediatamente de la cabaña y me adentré en el bosque sin saber a dónde iba, era una noche fría de invierno y casi no podía ver nada, sólo sabía que tenía que estar lo más lejos posible de ese espantoso lugar… estaba solo con mis pensamientos caminando sin rumbo por aquel bosque, cuando de pronto escuché unos pasos que se acercaban, volteé para cerciorarme de que no estaba imaginando cosas pero no había nadie. Confundido, seguí caminando cada vez más rápido, el miedo se apoderaba de mi, por favor, no quiero morir aquí…

Llegué a un río, tenía que encontrar la forma de cruzarlo, era mi única opción. Estaba en la orilla viendo si había alguna roca que pudiera usar, y de repente apareció en el agua el reflejo de una silueta que se paró a mi lado… en ese momento supe que era mi fin.