Conoce nuestras firmas: Daniel Capó

Ya sabrás que los firmantes de El Subjetivo son gente intelectualmente irresistible. Por si acaso, con este cuestionario –elaborado por Ignacio Peyró, editor jefe de la sección- te invitamos a conocerlos mejor.


IP: Defínase políticamente. Ya, ya sabemos que es difícil.

DC: Creo que la política inteligente es la moderación. No siempre, por supuesto, pero sí la mayoría de veces. Creo que la buena política se alimenta del raro equilibrio de la imperfección. Desconfío de la utopía, de la retórica, del maniqueísmo, de la sospecha y del odio. Creo en el valor de una tradición que se pone a prueba todos los días. Y creo que esa tradición tiene que ser, sobre todo, constructiva.

IP: ¿Qué le falta –y qué le sobra– al periodismo español de hoy?

DC: Básicamente análisis y un cierto tono reflexivo que ayude a articular el debate público. Quizás haya un exceso de ruido que impide plantear bien los debates.

IP: Un maestro periodístico. O, ya puestos, columnístico. De aquí o de fuera de aquí.

DC: Para mí el gran maestro del periodismo del siglo XX fue Joseph Roth. Aunque han pasado cerca de cien años, su obra periodística no sólo sigue vigente, sino que aún se lee con fervor. En España, te diría que es Josep Pla. Sus crónicas parlamentarias durante la II República, por ejemplo, resultan insustituibles.

IP: Las columnas: ¿con “yo” o sin “yo”?

DC: Con “yo”; lo cual no significa caer en el yoísmo, sino reconocer que participamos de una época, que es la nuestra y que nos influye de una forma indudable.

IP: Las redes: ¿gran tertulia o servidumbre contemporánea?

DC: Ambas cosas, supongo.

IP: ¿Qué temas echa en falta en nuestra conversación pública, y cuáles tienen un exceso de presencia?

DC: Pienso que el gran ausente es el largo plazo, tanto si nos referimos al modelo educativo, a las tendencias de atomización social como al efecto del endeudamiento en las futuras generaciones. Por el contrario, sobrevaloramos la inmediatez, la noticia urgente y la política táctica. Y también, claro está, las informaciones negativas.

IP: ¿Seguir el propio interés o inspiración, o escribir pensando en los lectores?

DC: Creo, sobre todo, que es preciso escribir con claridad y de forma diáfana. Eso, y respetar al lector.

IP: ¿Sobre qué temas le suele interesar más escribir?

DC: Me interesa entender el mundo contemporáneo y, por eso, me gusta escribir sobre cuestiones como la sustancia moral de la cultura, los efectos de la globalización, la influencia de la pobreza o el retorno de los populismos en política. Y, por supuesto, sobre música y literatura.

IP: Leer: ¿actividad cada vez más elitista?

DC: Sin duda, aunque quizás –gracias a las nuevas tecnologías– se da la paradoja de que leemos más que nunca. Pero la lectura consistente, profunda, meditada, sostenida resulta una actividad elitista. Supongo que siempre ha sido así. No creo que tenga mucho sentido lamentarse. La alta literatura sobrevivirá, aunque sea en ámbitos minoritarios. La música de Bach, por ejemplo, pasó de moda después del Barroco, pero logró sobrevivir hasta que Mendelssohn la redescubriera precisamente porque siguió interpretándose dentro de unos círculos muy minoritarios en ciudades como Berlín o Viena. Ni Homero ni Virgilio ni Shakespeare ni Cervantes dejarán de apelarnos en el futuro.

IP: ¿Qué le gustaría aportar a los lectores de este medio?

DC: Me gustaría que los lectores de mis columnas encontrasen un espacio habitable, un lugar que invite al debate civilizado.

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