Conoce nuestras firmas: Enrique García-Maíquez

Ya sabrás que los firmantes de El Subjetivo son gente intelectualmente irresistible. Por si acaso, con este cuestionario –elaborado por Ignacio Peyró, editor jefe de la sección- te invitamos a conocerlos mejor.


IP: Defínase políticamente. Ya, ya sabemos que es difícil.

EGM: Güelfo blanco, para ser precisos.

IP: ¿Qué le falta –y qué le sobra- al periodismo español de hoy?

EGM: Le faltan lectores y le sobran los trucos, las poses y las noticias para conseguirlos al por mayor.

IP: Un maestro periodístico. O, ya puestos, columnístico. De aquí o de fuera de aquí.

EGM: De aquí mismo, José María Pemán. De fuera, al norte, G. K. Chesterton; al sur, Mario Quintana.

IP: Las columnas: ¿con “yo”o sin “yo”?

EGM: Sin yo no soy nadie.

IP: Las redes: ¿gran tertulia o servidumbre contemporánea?

EGM: En mi caso, son una tertulia pequeña, bien aireada, chispeante, en un rinconcito. Sin redes estaría mucho más solo. Soy partidario.

IP: ¿Qué temas echa en falta en nuestra conversación pública, y cuáles tienen un exceso de presencia?

EGM: Gracias a las redes, precisamente, no hay tema que echar en falta. ¡Si hasta hubo una revista que me pagaba por comentar uno tras otro los cantos de la Divina Comedia…! Tienen un exceso de presencia y de influencia y de insistencia los que señala el índice de audiencia, que suele ser inversamente proporcional (a mi gusto, al menos).

IP: ¿Seguir el propio interés o inspiración, o escribir pensando en los lectores?

EGM: Cuando me siento a escribir tengo muy poca opción: una sola bala. De plata o de plomo, una.

IP: ¿Sobre qué temas le suele interesar más escribir?

EGM: Durante años mantuve una columna en los diarios del Grupo Joly titulada “De poco un todo”. Y eso es: me interesan los temas pequeños, cotidianos y parciales que traslucen, con suerte, la trascendencia y, más allá, la totalidad.

IP: Leer: ¿actividad cada vez más elitista?

EGM: Touché. Me temo que llevo años viviendo de las rentas. Para leer como se debe hace falta tener saneada liquidez de tiempo, muchas acciones de silencio y ser un millonario del espíritu. Don Álvaro d’Ors fue mi profesor y una vez le conté que apenas estudiaba Derecho porque me pasaba las noches de claro en claro leyendo. A pesar de su fama de maestro riguroso y exigente, me celebró la disipación. “Lo que no lea ahora no lo leerá jamás. Siga usted así”. Fue una lección magistral.

IP: ¿Qué le gustaría aportar a los lectores de este medio?

EGM: Una sonrisa inteligente. (Van a tener que poner mucho de su parte.)