Para cerrar el año: buenas noticias

La memoria es algo bastante peculiar. Cualquiera de nosotros lo ha experimentado de maneras variopintas. Algunos tienen problemas a corto plazo y son recurrentemente incapaces de recordar para qué fueron a la cocina una vez llegan ahí. O por qué cogieron el móvil, o en dónde pusieron las llaves. Otros son de los que olvidan rostros (¡qué aburrimiento!), otros nombres… yo, por ejemplo, soy de las que olvida si las cosas las pensé o las dije. Peligroso.

Algo que todos tenemos en común, sin embargo, y esto ya lo dice la ciencia, no yo, es la tendencia a fijar en nuestra memoria los momentos malos. Tiene que ver con la noradrenalina, una hormona que se libera cuando estamos sometidos a una fuerte tensión emocional y que al aumentar la sensibilidad química de las neuronas y la fortaleza de sus conexiones es capaz de tallarnos ciertos recuerdos en piedra.

O sea, que por una parte jamás lograremos olvidar el baile en la toma de posesión de Trump en enero. Y por otra, para más desgracia, con la última uva habremos olvidado involuntariamente el 99% de las noticias positivas de este año.

A menos que -siempre hay un “a menos que”- hagamos el esfuerzo de recordar. Que nos rebelemos contra la química y decidamos recordar esas otras noticias que también son memorables, las noticias que nos hicieron sonreír, las que nos dieron la esperanza de que el futuro es brillante, las que quisimos compartir con alguien.

Es por eso que, en un acto de “rebeldía edulcorada”, decidimos repasar nuestro año y concentrarnos en las buenas nuevas. Elegimos nuestras 10 favoritas, las imprimimos y las regalamos en la calle.

A esas 10 les sumamos otras 40 y las compilamos en un artículo.

Y también salimos a la calle para conocer cuáles eran para vosotros las mejores noticias del año. Esto fue lo que nos contasteis.

Tras este ejercicio, no solo recordamos mejor el 2017, de una manera menos distópica y más balanceada, sino que también empezamos a querer recordar las cosas buenas que nos pasaron a nosotros en The Objective.

¡Hola!

Este año cambiamos radicalmente de diseño y de línea editorial. Crecimos como redacción, cualitativa y cuantitativamente. Hicimos transmisiones en vivo que alcanzaron casi medio millón de audiencia… ¡medio millón! ¡En una hora! ¡Desde un iPhone!

Cubriendo el referéndum del 1O en Barcelona.

También decidimos seguir innovando y experimentando y empezamos a grabar nuestros subjetivos en vídeo. Opinión en un formato más atractivo para las nuevas generaciones que consumen más estímulos audiovisuales. Opinión que da la cara en la época de las fake news. Hasta ahora nos ha funcionado bastante bien y todos los involucrados estamos razonablemente contentos.

Grabando con Fernando Valls y Laura Fàbregas.

Finalmente, y para cerrar el año, organizamos el primero de nuestros #DebatesTO en Casa América, una conversación muy interesante que trataba del auge de los referéndums y el populismo en América Latina y Europa. ¿El panel? De lujo: nuestros subjetivos.

Nuestro súper panel en Casa América: Miguel Ángel Quintana Paz, Aurora Nacarino-Brabo, Andrea Mármol y Antonio García Maldonado, moderados por Ignacio Peyró, director de elSubjetivo.

No somos particularmente hippies, no sufrimos de optimismo disociado, y sin embargo este ejercicio nos ha hecho pensar que, después de todo, 2017 ha sido un año que decididamente no ha pasado en vano, que nos ha retado pero que también ha hecho que saquemos lo mejor de nosotros. Un año maravilloso, sí, solo hace falta querer verlo.

En The Objective confiamos en que el 2018 sea aún mejor y os prometemos que ahí estaremos para reportarlo.

¡Gracias por habernos acompañado hasta ahora!

Ana Laya. Directora de Estrategia.