Cómo organizar la información como expositor.

Enfrentarse a un público en las diferentes situaciones en las que esto puede suceder, conlleva la mayor parte de las veces una sensación de temor y falta de control del cuerpo.

Estas sensaciones pueden ser fácilmente eliminadas si se tienen en cuenta algunos consejos. Los siguientes no funcionan en todas las ocasiones pero es seguro que son de gran ayuda una gran cantidad de veces.

Hacer una buena selección del tema a exponer siempre es importante. Hay que asegurarse de que el tema es de interés y utilidad para la audiencia. Pero más importante aún, es conocer el tema. Si se va a exponer de manera profunda, conviene tener experiencia y conocimiento. En caso de que no suceda así, una investigación exhaustiva es la ruta a seguir. Todas las fuentes a utilizar deben ser oficiales y reconocidas de forma que se pueda sustentar todo lo expuesto.

Los siguientes pasos deben ser organizar la información y saber cómo va a empezar. El expositor solamente cuenta con escasos segundos o minutos para atraer la atención de la audiencia. Sepa cómo comenzar y captar las miradas y oídos del público y evite el desinterés. Un acertijo, una anécdota o una frase son elementos comunes que suelen tener buenos resultados. Continúe su exposición presentando ideas sencillas y posteriormente vaya a las más complejas.

Cuando se haya finalizado de plantear el problema o el tema principal y se haya desarrollado, llegará el momento de finalizar. La recomendación es sentenciar con una conclusión contundente, una frase que la audiencia recuerde al llegar a su casa.

Finalmente, si aún existe desconfianza, tome su tiempo para practicar. Existe gente que no lo necesita pero las estadísticas confirman que muchas personas son mejores cuando se practica previamente.

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