Los treinta y tres

Estar vivo es, sin duda, una fortuna. Pienso en todas las cosas que tuvieron que ocurrir para que yo llegara a este planeta, las situaciones, las personas y los lugares involucrados en mi historia antes de mí, y me parece una maravilla estar aquí.
Hoy cumplo 33 años, y apenas creo que los tengo. Este año sucedieron cosas increíbles: lancé 2 discos, di un concierto en el Lunario del Auditorio Nacional y se llenó, conseguí volver a mi peso ideal, volví a la natación, y lo más importante de todo, me mantuve cerca de la gente que amo y ellos de mí.
Lo que más me impresiona, es que mientras más grande me vuelvo, más sentido encuentro en la vida; hay más personas por las que lo daría todo, hay más cosas que no sé pero que quiero aprender, y sobre todo, hay un montón de gente a mi alrededor acompañándome, creyéndome y ayudándome a volver realidad todo lo extraordinario que existe en mi vida.
Todavía no estoy seguro de qué traerá para mí este nuevo año. De lo que sí estoy seguro, es que será un año para seguir creando, creciendo y creyendo. Entendí que uno es el artífice del camino a través del cual llega a su final, y estoy convencido de que ese camino será incomparable, justo por la inherente capacidad otorgada a cada humano para conseguirlo.
No quisiera festejar hoy sin agradecerle a cada uno de los que hicieron este año, un año para no olvidar. Ustedes son, definitivamente, los engranes que hacen que gire el motor que me vuelvo al vivir. Gracias por creer cada palabra que digo, por caminar a mi lado, y por construir, conmigo, mi vida.
Estar aquí es, sin duda, una fortuna. Sobre todo por la fantástica maravilla que son las personas que componen nuestras historias. Les deseo que se multiplique para ustedes todo lo que me desean. Y por último, los invito a construir años insuperables.
Vivimos girando alrededor de una enorme bola de luz y energía y tenemos todo un año para dejarnos alumbrar, y alumbrar.
De corazón, gracias a todos los que han estado cerca.